El papa León XIV visitará Argentina, Uruguay y Perú en su primera gira a Latinoamérica

Papa León XIV visitará Argentina, Uruguay y Perú: el primer pontífice estadounidense que regresa a la región que Francisco ignoró

El cardenal uruguayo Daniel Sturla acaba de confirmar lo que muchos en Latinoamérica esperaban escuchar desde hace años: el nuevo papa León XIV incluirá a Argentina, Uruguay y Perú en su primera gira por la región, corrigiendo así una de las ausencias más dolorosas del pontificado de Francisco, quien en 12 años jamás visitó su natal Argentina ni pisó territorio uruguayo.

La noticia fue anunciada por Sturla en una entrevista con Radio Carve de Montevideo el pasado domingo, apenas 10 días después de que el cónclave en el Vaticano eligiera sorpresivamente al cardenal estadounidense Robert Francis Prevost como sucesor de Francisco. “Él tiene muy claro que Argentina y Uruguay faltaron en la agenda de Francisco, no por deseo de Francisco, sino por circunstancias políticas complejas. La primera visita a Latinoamérica, me parece —y aunque no soy quien le lleva la agenda— va a incluir Argentina, Uruguay y posiblemente Perú”, declaró el purpurado uruguayo con visible satisfacción.

La afirmación de Sturla no es especulación casual. El cardenal participó en el cónclave que eligió a León XIV el 14 de mayo de 2025 y desde entonces ha tenido tres encuentros directos con el nuevo pontífice, incluyendo una cena privada en la Casa Santa Marta donde el Papa expresó explícitamente su intención de visitar los dos países del Cono Sur que Francisco dejó fuera de su itinerario latinoamericano durante más de una década de papado.

El Papa que Francisco nunca fue: por qué León XIV visitará Argentina

La decisión de León XIV de visitar Argentina tiene un peso simbólico devastador para el legado de Francisco. Jorge Mario Bergoglio se convirtió en marzo de 2013 en el primer papa latinoamericano de la historia, un argentino de Buenos Aires que prometía acercar el Vaticano a la periferia global. Sin embargo, en 12 años de pontificado jamás regresó a su país natal, una ausencia que generó frustración creciente entre católicos argentinos y especulaciones interminables sobre las razones detrás de esa distancia.

Las explicaciones oficiales variaron con los años. Inicialmente, el Vaticano argumentó que Francisco prefería evitar la percepción de favoritismo hacia su país de origen. Posteriormente, se filtró que tensiones políticas con gobiernos argentinos sucesivos —desde Cristina Fernández de Kirchner hasta Alberto Fernández y finalmente Javier Milei— complicaban la logística de una visita papal sin que pareciera un respaldo a alguna facción política específica.

Pero la realidad es más cruda. Francisco mantuvo relaciones históricamente tensas con sectores del peronismo y del establishment político argentino desde sus años como arzobispo de Buenos Aires. Su elección como papa no suavizó esas fracturas; en todo caso, las magnificó. Visitar Argentina habría obligado a Francisco a navegar minas políticas que prefirió evitar, sacrificando así el sueño de millones de argentinos católicos de recibir al primer papa argentino en suelo patrio.

León XIV, en cambio, no tiene ese bagaje político. Robert Prevost es estadounidense de nacimiento (nació en Chicago en 1955), pero vivió más de 30 años en Perú como misionero agustino, obispo de Chiclayo y finalmente prefecto del Dicasterio para los Obispos en el Vaticano. Su falta de conexiones políticas argentinas le permite visitar el país sin las complicaciones que paralizaron a Francisco.

Uruguay: el otro país olvidado por Francisco

Si la ausencia de Francisco en Argentina fue dolorosa, su falta de visita a Uruguay fue casi insultante. Uruguay es un país de apenas 3.5 millones de habitantes, con una población católica minoritaria (aproximadamente 42% se identifica como católico, una de las tasas más bajas de Latinoamérica), pero históricamente ha mantenido relaciones diplomáticas sólidas con el Vaticano y una tradición de pluralismo religioso que lo diferencia del resto de la región.

La última visita papal a Uruguay fue en 1987, cuando Juan Pablo II llegó a Montevideo como parte de su octavo viaje apostólico a América Latina que también incluyó Argentina y Chile. El papa polaco presidió una misa histórica en el Parque Batlle de Montevideo que congregó a más de 300 mil personas, la mayor concentración de público en la historia del país hasta ese momento. Desde entonces, 38 años de silencio papal.

Francisco visitó Chile en 2018, Paraguay en 2015, Bolivia en 2015, Ecuador en 2015, Colombia en 2017, Panamá en 2019, Perú en 2018, Brasil en 2013 y México en 2016. Literalmente recorrió casi toda Sudamérica excepto Argentina y Uruguay, los dos únicos países del Cono Sur que quedaron completamente fuera de su radar pastoral.

El cardenal Sturla, quien fue nombrado arzobispo de Montevideo en 2014 y elevado a cardenal por Francisco en 2015, nunca ocultó su decepción por esa omisión. En múltiples entrevistas a lo largo de los años expresó su esperanza de que Francisco finalmente visitara Uruguay, pero cada vez que surgían rumores de una posible gira latinoamericana, el país quedaba excluido del itinerario final.

Ahora, con León XIV, esa espera parece haber terminado. Sturla describió al nuevo pontífice como “un hombre que escucha mucho, habla poco, y lo hace de manera pausada, reflexionando profundamente antes de expresarse”. Agregó que “su carácter es muy diferente al de Francisco”, una observación que muchos interpretan como una crítica velada al estilo más impulsivo y políticamente polarizante de Bergoglio.

Perú: el país que formó al Papa León XIV

La inclusión de Perú en la primera gira latinoamericana de León XIV no es sorpresa; es casi obligatoria. Robert Prevost llegó a Perú en 1985 como joven sacerdote agustino de 30 años y pasó las siguientes tres décadas trabajando en la región de Lambayeque, en el norte del país, una zona marcada por pobreza extrema, narcotráfico y abandono estatal.

En 2014, el papa Francisco lo nombró obispo de Chiclayo, la capital del departamento de Lambayeque, un ascenso que reconocía su trabajo pastoral sostenido entre comunidades campesinas y urbanas marginales. Durante esos años, Prevost se ganó reputación de obispo cercano a la gente, que visitaba personalmente barriadas precarias, mediaba en conflictos sociales y defendía públicamente los derechos de comunidades indígenas amazónicas amenazadas por minería ilegal y tala de bosques.

En 2023, Francisco lo llamó a Roma para asumir como prefecto del Dicasterio para los Obispos, uno de los cargos más poderosos del Vaticano porque controla el proceso de nombramiento de obispos en todo el mundo católico. Ese puesto lo convirtió automáticamente en “papable” —candidato plausible a papa— y efectivamente el cónclave de mayo de 2025 lo eligió en la cuarta votación tras un empate técnico prolongado entre facciones progresistas y conservadoras que finalmente convergieron en Prevost como candidato de consenso.

En su primer mensaje público como papa León XIV, ofrecido el 16 de mayo en el Aula Pablo VI ante periodistas acreditados en el Vaticano, Prevost declaró: “Mi experiencia en Perú fue decisiva para entender el sentido del servicio pastoral. Aprendí más sobre la fe vivida entre los pobres de Lambayeque que en todos mis años de estudios teológicos en Roma y Chicago”.

Esa declaración fue recibida con emoción en Perú, donde medios locales celebraron la elección del “primer papa peruano”, aunque técnicamente Prevost nació en Estados Unidos y solo obtuvo ciudadanía peruana honoraria en 2016. Sin embargo, su identificación profunda con el país es innegable, y su decisión de incluir Perú en su primer viaje latinoamericano confirma ese vínculo.

¿Cuándo será la visita? La agenda papal de León XIV

Aunque el cardenal Sturla no precisó fechas, fuentes vaticanas consultadas por medios especializados en cobertura papal sugieren que la gira a Argentina, Uruguay y Perú podría realizarse entre octubre y noviembre de 2025, aprovechando la primavera del hemisferio sur y evitando el calor extremo del verano austral.

La Prefectura de la Casa Pontificia, la oficina vaticana encargada de coordinar viajes papales, audiencias públicas y ceremonias oficiales, ya está en contacto preliminar con las conferencias episcopales de los tres países para evaluar logística, seguridad y posibles sedes para misas multitudinarias.

En Uruguay, el escenario más probable es el Parque Batlle de Montevideo, el mismo lugar donde Juan Pablo II celebró misa en 1987. En Argentina, las opciones incluyen el estadio Monumental de Buenos Aires o incluso una misa campal en la Plaza de Mayo, aunque esta última opción es políticamente delicada porque implicaría al Papa celebrando frente a la Casa Rosada, sede del gobierno, lo que podría interpretarse como respaldo político.

En Perú, Chiclayo es casi obligatoria como sede de al menos un evento papal, dado el vínculo personal de León XIV con la ciudad. Sin embargo, Lima, la capital, también espera recibir al pontífice en el mismo Parque de la Exposición donde Francisco celebró misa en 2018 ante 500 mil personas.

El primer papa estadounidense: ¿bendición o complicación?

León XIV es el primer papa estadounidense de la historia, un dato que genera reacciones encontradas en Latinoamérica. Por un lado, su nacionalidad estadounidense podría complicar su recepción en países donde el antiimperialismo sigue siendo un sentimiento político fuerte, especialmente en contextos de tensiones comerciales con Estados Unidos bajo la administración Trump.

Por otro lado, el hecho de que Prevost viviera décadas en Perú, hable español con fluidez (con acento norteño peruano según quienes lo conocen), y tenga escasa conexión con la política estadounidense, mitiga esas preocupaciones. Además, su orden religiosa —los agustinos— tiene tradición misionera de siglos en América Latina, lo que le otorga credenciales históricas dentro de la Iglesia regional.

El cardenal Sturla enfatizó este punto en su entrevista: “Quedé muy conforme con la elección del Papa. Me parece que es una figura que busca la unidad de la Iglesia, algo muy importante hoy, que dará continuidad a las grandes líneas positivas de Francisco pero con un estilo muy diferente”.

Esa frase —”estilo muy diferente”— es clave. Sturla participó como cardenal elector en el cónclave de mayo y fue testigo directo del momento en que Prevost aceptó su elección como papa. “Nunca me había imaginado estar del otro lado, estar adentro del cónclave. Fue impactante. Sentía el peso de la responsabilidad histórica. Cuando el cardenal Prevost dijo ‘acepto’, en ese instante se transformó en el sucesor de Pedro, conectando este momento con lo que Jesús hizo con Simón Pedro hace dos mil años”, relató Sturla con evidente emoción.

Lo que está en juego: ¿puede León XIV reunificar a la Iglesia latinoamericana?

La visita de León XIV a Argentina, Uruguay y Perú será mucho más que un gesto simbólico o una gira pastoral rutinaria. Será la primera prueba de fuego de su capacidad para sanar fracturas internas en la Iglesia católica latinoamericana, profundamente dividida entre sectores progresistas que celebraron el pontificado de Francisco y sectores conservadores que lo resistieron durante 12 años.

Francisco dejó un legado complejo en América Latina. Por un lado, revitalizó la opción preferencial por los pobres, defendió públicamente a migrantes y refugiados, denunció la destrucción ambiental amazónica y criticó abiertamente al capitalismo salvaje. Por otro lado, alienó a sectores conservadores con posiciones percibidas como ambiguas sobre temas morales tradicionales, generó resistencia entre obispos que consideraban su estilo de liderazgo demasiado personalista, y dejó sin resolver conflictos estructurales sobre celibato sacerdotal, rol de las mujeres en la Iglesia y abusos sexuales del clero.

León XIV hereda esas tensiones y debe navegar cuidadosamente para no profundizarlas. Su visita a Argentina será observada minuciosamente para detectar señales sobre cómo se posicionará frente al legado de Francisco. ¿Visitará la casa natal de Bergoglio en Buenos Aires en gesto de continuidad? ¿O evitará referencias explícitas al papa emérito para marcar distancia?

En Uruguay, donde la Iglesia católica es minoritaria en un país históricamente laico, León XIV tendrá la oportunidad de modelar un catolicismo de diálogo interreligioso y presencia pública no impositiva, algo que podría ser ejemplo para toda la región.

Y en Perú, el Papa enfrentará la realidad brutal de un país donde ha trabajado personalmente pero que desde su partida en 2023 ha sufrido crisis políticas recurrentes, protestas masivas con decenas de muertos y fracturas sociales que ningún líder religioso puede ignorar.

El miércoles 21 de mayo, León XIV ofrecerá su primera audiencia general en la Plaza de San Pedro, donde se espera que miles de fieles latinoamericanos viajen a Roma para escuchar sus primeras palabras pastorales como pontífice. Será el preludio de lo que promete ser uno de los viajes papales más significativos de las últimas décadas: el regreso simbólico del papado a los dos países del Cono Sur que Francisco dejó atrás.

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