
Aprende a controlar la inteligencia emocional con estas tres técnicas que la Universidad de Harvard da a conocer . Te ayudarán a mejorar esta cualidad que puedes entrenar y de esta manera expresar de manera efectiva lo que sientes.
¿Qué es la inteligencia emocional?
Mucho se escucha de ella, pero pocos la practican. Aunque pareciera que es obvio controlar lo que sentimos, en la realidad no es del todo cierto. Las emociones son innatas del ser humano, pero saber controlarlas conlleva un aprendizaje.
La inteligencia emocional es una cualidad que se puede desarrollar o entrenar. Sí, entrenar porque a través del aprendizaje lograrás tener las herramientas para controlarlas. Y no es reprimir lo que estás sintiendo. Por el contrario, es saber cómo gestionarlas. De esta manera podrás orientar tus pensamientos y reacciones a un suceso o a algo que te dijeron y no fue agradable.
Saber manejar tus emociones ayuda a mejorar las relaciones con los demás. Te permite entender que eres tú quien tiene el control y no una tercera persona. Esto quiere decir que, si alguien dice o hace algo con la intención de molestarte, no debes darle ese permiso porque son tus emociones, tú las controlas. Es asumir la responsabilidad de lo que sientes. Sí, puedes enojarte, sentirte triste, pero no responsabilizar al otro. Supongamos que estás con una amiga y dice algo que te lastimó o te hizo molestar. No se debe decir: ‘me hiciste sentir mal’. Lo adecuado es reconocer la emoción y decir: “Me sentí mal por lo que dijiste”.
¿Cómo lograr controlar mis emociones?
No es un proceso que se da de la noche a la mañana. Es como se dijo anteriormente: hay que entrenar, así vas aprendiendo. Ojo, no es dejar de sentir, la idea es reconocer ese sentimiento y que la reacción no se deje llevar por esa emoción.
La psicoterapeuta Amy Morín dice que: “Lo que distingue a las personas emocionalmente inteligentes es su mentalidad. Al aceptar algunas verdades difíciles sobre los sentimientos, han descubierto la clave para tomar mejores decisiones, tener relaciones más sanas y mayor fortaleza mental.”
¿Cuántas veces tuviste una reacción de la que luego te arrepentiste porque hiciste algo que no debías? O ¿al dejarte llevar por las emociones, tomaste una mala decisión? Piensa un poco al respecto. Analiza con cabeza fría esa respuesta inmediata que tuviste en determinada situación. Ahora, responde si en el ahora hubieses actuado igual. He allí el punto de saber controlar tus emociones. Es tomarse un tiempo y pensar la forma en que vamos a reaccionar.
Aprende a controlar tus emociones
La psicóloga, Silvia Severino, compartió tres técnicas que recomienda la Universidad de Harvard recomienda para mejorar la inteligencia emocional en tu día a día. Puedes aplicarlas poco a poco, tratar de ser más consciente al momento de reaccionar y recordar por lo menos una de estas técnicas que te presentamos en El Chusmero.
Ponerle nombre a tus emociones
Y no me refiero a que a tristeza le dirás María o a rabia le llamarás Pedro. No. La intención es saber identificar y nombrarlas como es. Explica Morín que no es lo mismo decir “me siento mal” en lugar de decir “estoy frustrada”. En este caso, estás especificando lo que sientes en ese momento y no decirlo de manera general. Puedes expresarte de manera oral o si prefieres plasmarlo en una hoja, también es válido. Solo debes reconocer lo que sientes y liberarlo.
Mejora tus habilidades sociales
Esta técnica es importante porque estamos en constante contacto. A veces no es fácil relacionarse con otros, por lo cual es bueno dedicar unos cuantos minutos a relacionarte con otros. No es el tiempo sino la calidad. Permítete ser más temático o consciente con el otro.
¿Cómo se logra eso? Cuando estés charlando con alguien, presta atención a lo que dice, evita interrumpir. Para mantener la conversación activa, haz preguntas abiertas y mira a tu interlocutor a los ojos (puedes hacerlo por unos segundos, pausar y volver, que se note que estás atento a lo que charlan)
Leer las emociones
Cuando conversamos, no solo enviamos un mensaje con las palabras, sino también con nuestros gestos. Es más, pueden decir más nuestros gestos que las palabras. Quizás has visto el meme del actor Cillian Murphy.

Pero no es solo en nosotros, sino también saber leer el lenguaje no verbal del otro. A veces las palabras so son cónsonas con el tono de voz o algún gesto. Levantar una o ambas cejas, labios apretados, rascarse la nariz, evadir la mirada, entre otros dicen más que mil palabras. Hasta la postura te envía un mensaje.
Por eso, lograr descifrar el verdadero mensaje a través de alguna seña te permitirá entender al otro, será más empático y sabrás elegir mejor las palabras.
