Uruguay tiene las “tierras raras” que tanto busca Donald Trump: valen miles de millones Uruguay tiene las “tierras raras” que tanto busca Donald Trump: valen miles de millones

Uruguay tiene las “tierras raras” que tanto busca Donald Trump: valen miles de millones

Pese a su pequeño tamaño, Uruguay cuenta con las tan preciadas “tierras raras” que los gobiernos de potencias mundiales tanto buscan fuera de sus territorios. ¿Las razones? Sus diferentes usos que van desde energía, industria de automóviles, tecnología hasta armamento militar.

Las “tierras raras” que busca el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están en Uruguay: el campo que el MIEM quiere investigar, el pedido de Salle y una industria imposible que abre puertas a millonarias inversiones para el país.

Entes nacionales ya mueven fichas para iniciar y proponer proyectos de exploración

La Dirección de Minería tiene identificados campos cerca de Illescas que quiere seguir investigando “a efectos de decidir si la zona debería ser objetivo de una inversión sustancial en exploración de tierras raras”.

Por eso se han colado en uno de los 266 pedidos de informe que lleva presentados Identidad Soberana, el partido de Gustavo Salle en el Parlamento, con requisitos tan diversos entre sí como los gastos en servicios de cátering de los organismos públicos, la existencia de bases subterráneas e inversiones comprometidas a la Agenda 2030.

Ante el potencial de estas tierras, el legislador de Identidad Soberana pidió al Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) “minucioso detalle” sobre la presencia de estas “tierras raras” en el territorio nacional y sobre estudios realizados en la materia. La respuesta a cargo de la Dirección Nacional de Minería (Dinamige) dejó en claro y especificó que estos materiales, tan buscados por la administración de Trump en su guerra comercial contra China, también están en Uruguay y bajo la lupa de inminentes investigaciones científicas.

¿Por qué estas tierras son “raras”?

La denominación de que son “raras” no es precisamente por su escasez en el mundo, sino porque casi nunca aparecen en su estado puro. De hecho, son mucho más comunes que el oro en la corteza terrestre.

Se trata de 17 elementos químicos (en las tablas periódicas de las escuelas aparecen casi todos juntos en la penúltima fila inferior como la familia de los “lantánidos”), metales que en la naturaleza suelen encontrarse junto a otros minerales. Dos de ellos; el neodimio y el disprosio, son los más repetidos en los catálogos de materiales que componen los nuevos smartphones que usamos a diario.

Actualmente, China es con una amplia ventaja el mayor productor de tierras raras (270 mil toneladas métricas el año pasado), seguido de lejos por Estados Unidos (45 mil toneladas métricas) y Myanmar (31 mil toneladas métricas).

En Uruguay, como en el resto del mundo, “las tierras raras son constituyentes muy minoritarios de todas las rocas conocidas”, explicó la Dinamige en su respuesta a Salle. La dificultad, si hubiera reservas, es obtenerlas en estado puro.

Una “anomalía geológica” en la frontera de los departamentos de Florida y Lavalleja

El director de la Dinamige, Néstor Campal, afirmó que hace más de una década se detectó una «fuerte anomalía» de uranio y torio en una zona cercana a la localidad de Illescas, en la frontera entre Florida y Lavalleja. Este hallazgo, en su momento, sirvió como un disparador para que la institución solicitara una reserva minera y realizara los primeros estudios sobre tierras raras.

El expediente escrito también dió a conocer que anteriormente, hubo estudios de Ancap entre los años 1957 y 1963 en Rocha, buscando minerales energéticos. Sin embargo, en esa oportunidad, nunca se buscó específicamente la abundancia de tierras raras. Además, los informes completos de esas investigaciones no están disponibles para el público.

Y ahora en la actualidad, aunque han aparecido varias empresas interesadas en el proyecto, ninguno de los informes finales de exploración ha confirmado la existencia de fuentes de minerales con interés económico.

Por ahora, la posibilidad comercial de las tierras raras en Uruguay sigue inexplorada, pero las intenciones de sacar provecho, al menos en una zona del interior, están más vivas que nunca y por ello, se busca explorar con mayor precisión las mismas.

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