
Más de tres millones de personas en Alemania están sin empleo mientras el país europeo enfrenta un estancamiento en su producción que amenaza con provocar una recesión que disminuya su PIB nominal.
Por primera vez desde 2015, el desempleo superó la barrera de los tres millones de personas en Alemania, cifra que no solo es atribuible a cuestiones estacionales.
En agosto de 2025, el número de desempleados aumentó en 46 000 personas con respecto al mes anterior, hasta alcanzar los 3,025 millones. Según informa la Agencia Federal de Empleo de Núremberg, esto supone 153 000 personas más que en agosto de 2024.

Las vacaciones de verano no explican por sí solas esta evolución. “El mercado laboral sigue estando marcado por la recesión económica de los últimos años”, comentó al respecto la presidenta del consejo de administración de la Agencia, Andrea Nahles. “Aunque también es cierto que ya hay los primeros indicios de estabilización”.
“En agosto, sucedió lo que esperábamos: debido a las vacaciones de verano, el desempleo superó los 3 millones”, señaló en rueda de prensa Nahles, quien advirtió que el mercado laboral aún arrastra las secuelas de la recesión económica de los últimos años. “Sin embargo, también hay indicios iniciales de estabilización”, añadió.
Por otra parte, 1,019 millones de personas recibieron prestaciones por desempleo en agosto, lo que supone 99.000 beneficiarios más que en 2024. La demanda laboral también se debilitó: se registraron 631.000 vacantes, 68.000 menos que en el mismo mes del año pasado.
El enfriamiento del mercado de trabajo coincide con la contracción económica del segundo trimestre, cuando el PIB alemán retrocedió un 0,3% frente al trimestre previo, tras haber crecido un 0,3% en los primeros tres meses del año. La caída se atribuye al impacto de los aranceles sobre las exportaciones.

Alemania, la única potencia global que no crece
Alemania fue el único integrante del G7 que no logró crecer en los últimos dos años, y las crecientes tensiones comerciales amenazan con colocar al país en trayectoria de recesión por tercer año consecutivo, algo inédito en la historia alemana de posguerra. “Parece cada vez menos probable que se materialice una recuperación sustancial antes de 2026”, dijo Carsten Brzeski, jefe global de macroeconomía de ING.
