
La misión especial del Fondo Monetario Internacional en Uruguay ha finalizado y ha tenido una conclusión para la economía del país sudamericano: resiliencia y estabilidad pese a la incertidumbre que se vive actualmente en todo el escenario económico global.
El FMI realizó una visita oficial a Uruguay entre el 8 y 19 de setiembre como parte de una consulta periódica “en el contexto de una solicitud de uso de un préstamo del organismo, como parte de las conversaciones sobre programas supervisados por el personal, o como componente de otros estudios de la situación económica que lleva a cabo el personal”.
Una vez que ha terminado la señalada misión, el ente financiero elaboró un informe en el que realiza un análisis de la situación de la economía uruguaya, a la que tildó de “resiliente en medio de la incertidumbre mundial”.

“Tras una grave sequía en 2023, la producción agrícola creció significativamente en 2024, sustentando el crecimiento en torno al potencial y contribuyendo a reducir el déficit de cuenta corriente a -1% del producto bruto interno [PBI]”, establece la publicación.
El organismo también resaltó que la inflación se ha mantenido dentro del rango meta del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años. Además, la incertidumbre en torno a la política comercial mundial “ha tenido hasta ahora un impacto macroeconómico directo limitado” en Uruguay, debido a las relaciones comerciales “diversificadas” del país, así como también a “su fuerte dependencia a las materias primas, cuyos precios se han mantenido estables”.
“Uruguay mantiene un acceso favorable a los mercados financieros, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión y spreads soberanos en mínimos históricos, actualmente los más bajos de la región”, expresa el Fondo.
El FMI prevé que el crecimiento económico “se modere” este año, hacia un 2,5%, y luego un 2,4% en 2026.

La inflación continuaría consolidándose en torno a la meta del BCU, lo que le “permitiría contemplar una relajación gradual de la política monetaria si el contexto interno y las expectativas inflacionarias lo permiten”. A su vez, se prevé que el déficit de cuenta corriente “aumente levemente a 1,7% del PIB de Uruguay a mediano plazo, en línea con los fundamentos económicos”.
