
Las acciones de Microsoft se han disparado tras darse a conocer la gigantesca inversión que han hecho junto a NVIDIA mientras la lucha por dominar la Inteligencia Artificial se aleja más y más de Google.
Microsoft quiere sacar de la carrera de la IA a Google
Microsoft ha desplegado 40.000 millones en infraestructura mientras sus acciones rozan máximos históricos y Nvidia se une al consorcio cuando la pregunta es quién dominará realmente la IA antes de 2030.
La operación garantiza al gigante tecnológico de Redmond acceso prioritario a energía, espacio físico y sistemas de refrigeración para cargas de trabajo masivas en inteligencia artificial. Las acciones de Microsoft rozaron los 514 dólares a mediados de octubre, acercándose a su récord histórico de 555 dólares mientras 32 de 34 analistas mantienen la recomendación de compra.
El movimiento responde a una estrategia calculada para asegurar capacidad computacional física en un mercado donde los chips y la energía se han convertido en cuellos de botella críticos. Judson Althoff, recién nombrado CEO del negocio comercial de Microsoft, declaró que “el acceso a infraestructura determina quién lidera la próxima década de la IA”.

La compañía también cerró un acuerdo complementario de 17.400 millones de dólares con Nebius para más de 100.000 GPUs Nvidia, expandible hasta 19.400 millones según evolucionen las necesidades de entrenamiento de modelos.
El contexto competitivo amplifica la trascendencia de estos movimientos. Microsoft ya había invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI, consolidando su posición frente a Google y Amazon. Azure registró un crecimiento del 34 por ciento interanual, superando ampliamente a Google Cloud que apenas alcanzó 22 por ciento en el mismo periodo. Amazon Web Services, aunque sigue dominando en cuota absoluta, observa cómo Microsoft reduce distancias trimestre tras trimestre.
Las proyecciones financieras para el primer trimestre fiscal de 2026 apuntan a ingresos cercanos a los 75.500 millones de dólares con un gasto de capital estimado en 30.000 millones dedicados exclusivamente a infraestructura de IA.
Wall Street proyecta que Microsoft podría alcanzar una capitalización de mercado de 5 billones de dólares si logra monetizar efectivamente la adopción masiva de Copilot y los servicios Azure AI. La compañía lanzó en octubre sus nuevos Copilot+ Surface PCs con procesamiento de IA local y el primer Surface Laptop con conectividad 5G, apostando por latencia mínima y funcionalidades offline para flujos sensibles.
Esta nueva adquisición, anunciada el miércoles, destaca el creciente interés en la infraestructura necesaria para el rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) a nivel global. El acuerdo también incluye a Global Infrastructure Partners, el fondo soberano Temasek de Singapur, la Kuwait Investment Authority y MGX Fund Management Limited, una firma de inversión estatal de Emiratos Árabes Unidos.
El consorcio, conocido como Artificial Intelligence Infrastructure Partnership (AIP), tiene planes ambiciosos de financiar la compra utilizando $30 mil millones en capital de equity, con la posibilidad de agregar hasta $70 mil millones en financiamiento de deuda. Se espera que la transacción se complete en la primera mitad de 2026, un indicio de la rapidez con la que los inversores están respondiendo a la creciente demanda de infraestructura tecnológica para IA.
Según Larry Fink, CEO de BlackRock, “AIP está posicionado para satisfacer la creciente demanda de la infraestructura requerida a medida que la IA continúa transformando la economía global”. Este acuerdo es un paso significativo para movilizar capital privado en un sector que está viendo una innovación acelerada.
Los centros de datos desempeñan un papel crucial en el procesamiento y almacenamiento de la vasta cantidad de datos necesarios para alimentar las redes de IA, y esta adquisición subraya la importancia de asegurar estos activos estratégicos.
El movimiento estratégico también refleja una visión a largo plazo de los miembros del consorcio para mantener su liderazgo en la innovación tecnológica y de infraestructura. A medida que la IA sigue avanzando, la necesidad de centros de datos más robustos y eficientes será crucial para mantener el ritmo de crecimiento en sectores clave como la automatización, el análisis de datos y las redes neuronales.

El futuro del mercado tecnológico se decide en los próximos 24 meses cuando la capacidad física instalada determinará quién puede entrenar los modelos de inteligencia artificial más potentes antes de 2030. Microsoft apuesta por controlar toda la cadena desde chips hasta refrigeración, mientras Google y Amazon negocian acuerdos fragmentados con múltiples proveedores. La guerra tecnológica ya no se libra en algoritmos sino en kilovatios, metros cuadrados de centros de datos y contratos de suministro eléctrico garantizado para las próximas décadas.
