
El presidente estadounidense Donald Trump advirtió que un posible ingreso de tropas a Venezuela es un escenario muy posible, mientras reconocía que siente amor por el país sudamericano, pese a que odia a su actual gobernante, el dictador Nicolás Maduro.
Trump mantiene su máxima presión contra Maduro
Cuando los periodistas en el Despacho Oval le preguntaron a Trump el día de ayer si conversaría con Maduro, el mandatario dijo que en algún momento, le tocará hablar con el y agregó que el dictador venezolano “no ha sido bueno para Estados Unidos”.
El presidente de Estados Unidos tampoco descarta el envío de tropas sobre el terreno a Venezuela. Al ser cuestionado al respecto dijo: “No, no descarto eso, no descarto nada”.

El líder republicano afirmó que “no simpatiza”, con quienes gobiernan Venezuela, dejando en claro que odia a Maduro. Además, reconoció que ama a Venezuela como país.
“Amo a Venezuela. Amo al pueblo de Venezuela. Pero lo que le han hecho a este país… lo que Biden y los demócratas le han hecho a este país nunca, nunca podrá olvidarse”, afirmó el magnate.
“Simplemente tenemos que ocuparnos de Venezuela”, aseguró Trump acusando a Caracas de haber “vertido cientos de miles de personas provenientes de prisiones en nuestro país”.
Además, la reciente llegada del portaaviones Gerald Ford, el más grande del mundo, y más de 10.000 efectivos hacen parte de la intensificación del despliegue militar estadounidense en la región.
Por su parte, Maduro afirma que Washington utiliza el narcotráfico “como pretexto para imponer un cambio de régimen” en Venezuela y apoderarse de su petróleo, por lo que ha respondido con movilización militar interna y discurso de resistencia, elevando la alerta de sus fuerzas armadas.
Estados Unidos ha lanzado (hasta donde se sabe) 21 ataques contra barcos a los que acusa de contrabando de drogas, en los que han muerto al menos 83 personas, pero el gobierno aún no ha detallado pruebas de que los barcos traficaran con drogas.
En privado, Trump ha hablado con sus ayudantes sobre las enormes reservas de petróleo de Venezuela, las mayores del mundo, y algunos de sus principales ayudantes se han enfocado en destituir a Maduro. Estados Unidos y sus aliados no reconocen a Maduro como líder legítimo de Venezuela tras las elecciones del año pasado.

En este panorama, la administración estadounidense liderada por Donald Trump continúa evaluando una combinación de estrategias diplomáticas, presión económica y potencial intervención militar como respuesta a la crisis venezolana y sus efectos en la seguridad hemisférica.
