
Hace tan solo horas fue cuando Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos, confirmó que mantuvo una llamada telefónica con el dictador venezolano Nicolás Maduro, a quien acusa de liderar el Cartel de los Soles y por el que actualmente ofrece 50 millones de dólares para su captura.
Nicolás Maduro: entre la espada y la pared
“No diría que salió bien ni mal. Fue una llamada telefónica“, dijo el presidente estadounidense al confirmar la conversación que mantuvo con Maduro, de la cual el diario The New York Times fue el primero en informar.

Estados Unidos, que ha desplegado un importante contingente militar frente a las costas de Venezuela, ofreció a Maduro la opción de “irse a Rusia” o a otro país, afirmó el domingo un senador estadounidense.
El presidente estadounidense intensificó drásticamente sus amenazas contra Venezuela al advertir el sábado que el espacio aéreo de ese país debería considerarse “cerrado” mientras las fuerzas armadas estadounidenses mantengan una importante presencia en la región.
“Por cierto, le dimos a Maduro la oportunidad de irse”, dijo este domingo a CNN el republicano Markwayne Mullin, integrante del Comité de las Fuerzas Armados del Senado estadounidense. “Le dijimos que se podía ir a Rusia o a otro país”.
Al ser preguntado si Donald Trump planeaba atacar a Venezuela, el senador de Oklahoma respondió: “No, ha dejado muy claro que no vamos a enviar tropas a Venezuela. Lo que intentamos es proteger nuestras propias costas”.
Desde septiembre, Estados Unidos ha lanzado bombardeos contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental, con saldo de al menos a 83 muertos, Washington afirma que Maduro encabeza un supuesto cártel de la droga.
Uno de los hechos que ha generado mayor polémica fue la denuncia realizada por la dictadura venezolana ante la segunda conferencia ministerial 2025 de la alianza OPEP+, celebrada este domingo.
En una carta firmada por Nicolás Maduro y divulgada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez, Caracas acusó a Washington de intentar “apoderarse” de las reservas petroleras venezolanas mediante “el uso de la fuerza militar letal” en el mar Caribe.
Según el documento, el despliegue naval y aéreo estadounidense (justificado por Washington como parte de las operaciones contra el narcotráfico), representa una “amenaza” que podría afectar tanto la producción petrolera del país como la estabilidad del mercado energético internacional.

El Ejecutivo venezolano afirmó que no cederá ante “chantajes o amenazas” y pidió el apoyo del secretario general de la OPEP, Haitham Al Ghais, y de los países miembros de la alianza para detener lo que considera una “agresión en crecimiento”.
