«El Padrino»: la película que redefinió el cine de gánsteres

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«El Padrino»: la película que redefinió el cine de gánsteres
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«El Padrino» cambió para siempre la manera en que Hollywood entendía el cine de gánsteres, gracias a la dirección de Francis Ford Coppola y a una actuación de Marlon Brando que se convirtió en una de las más imitadas y referenciadas de la historia del cine.

Una adaptación que superó a su propia fuente

La película de 1972, basada en la novela homónima de Mario Puzo, narra el ascenso de Michael Corleone (Al Pacino) dentro de la familia mafiosa liderada por su padre, Don Vito Corleone, luego de que un intento de asesinato contra su padre lo obligue a dejar de lado sus reservas iniciales sobre los negocios familiares. Coppola, entonces un director relativamente joven y con poco poder de decisión frente al estudio, logró convertir una historia de crimen organizado en una tragedia familiar de alcance shakespeariano, con una atención al detalle visual y sonoro poco habitual para el género hasta ese momento.

Marlon Brando y un personaje icónico

Brando construyó a Don Vito Corleone con una voz rasposa y una gestualidad contenida que se volvieron instantáneamente icónicas y ampliamente parodiadas en la cultura popular durante las décadas siguientes. Su interpretación le valió el Oscar a Mejor Actor, un premio que rechazó públicamente en protesta por el trato de Hollywood y del gobierno estadounidense hacia los pueblos originarios, enviando en su lugar a la actriz Sacheen Littlefeather a leer un discurso en la ceremonia. Al Pacino, por su parte, consolidó su carrera con un Michael Corleone que evoluciona de veterano de guerra reticente a heredero implacable del negocio familiar.

El triunfo en los Oscar de 1973

La película ganó el Oscar a Mejor Película, Mejor Actor para Brando y Mejor Guion Adaptado, compartido entre Coppola y Puzo. Se convirtió, además, en un éxito comercial rotundo, algo que en ese momento resultaba poco frecuente para una producción de casi tres horas de duración centrada en el crimen organizado, y que terminó posicionándola como una de las películas más taquilleras de su década.

Un modelo narrativo que sigue vigente

Más de cincuenta años después de su estreno, «El Padrino» continúa siendo una referencia obligada para directores y guionistas que abordan historias de poder, lealtad y familia. Su influencia se extiende mucho más allá del cine de gánsteres, apareciendo de forma constante en listas de las mejores películas jamás realizadas y sirviendo como punto de comparación casi automático cada vez que una nueva producción intenta narrar el ascenso y la caída de una dinastía familiar.

Una producción marcada por el conflicto

El rodaje estuvo lejos de ser sencillo: Coppola enfrentó fuertes tensiones con el estudio Paramount, que dudaba tanto de su elección de Brando como de la de Al Pacino, entonces un actor prácticamente desconocido para el gran público. Esa desconfianza inicial contrasta con el resultado final, que terminó siendo no solo un éxito artístico sino también el punto de partida de dos de las carreras actorales más importantes de la segunda mitad del siglo veinte.

El estudio llegó a considerar reemplazar a Coppola durante buena parte de la preproducción, ante la resistencia de los ejecutivos a varias de sus decisiones creativas, incluida la elección de filmar en locaciones reales de Nueva York y Sicilia en lugar de recurrir a estudios. La insistencia del director en sostener esa visión terminó siendo determinante para el realismo que distingue a la película del resto del cine de gánsteres de la época.

La fotografía de Gordon Willis, con su uso deliberado de sombras y luz cálida y ambarina, se convirtió además en un estándar visual imitado durante décadas: esa estética, hoy asociada casi automáticamente al cine de mafiosos, no existía como convención antes de que «El Padrino» la instalara en el imaginario colectivo del género, al punto de que Willis pasó a ser conocido dentro de la industria como «el príncipe de las tinieblas» por su manejo de la iluminación, un apodo que conservó durante el resto de su carrera y que hoy se cita como parte de la historia técnica del cine estadounidense.

Fuentes: IMDb, Wikipedia.

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