
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha logrado conseguir la paz en Gaza al poder dar por finalizado el conflicto armado entre Israel y Hamás. Un acto muy simbólico que deja en ridículo a la izquierda política, que denunciaba los hechos sin tener intenciones de acabar con el conflicto.
Trump logra lo que diferentes líderes de izquierda querían
Donald Trump celebró en Egipto el “amanecer de un nuevo Medio Oriente” y anunció que “la guerra ha terminado”, tras la firma del plan de paz para Gaza ratificado por Estados Unidos, Catar, Egipto y Turquía. Sin embargo, el desarme de Hamás, la retirada israelí y la futura gobernanza del enclave mantienen abiertas profundas incertidumbres sobre el alcance real de la tregua.

“La guerra ha terminado”, insistió Trump en una jornada en la que Tel Aviv celebraba el regreso de una veintena de rehenes liberados con vida por Hamás. Pero la ofensiva israelí no se ha detenido por completo: el Ejército mantiene presencia en zonas de la Ciudad de Gaza, Khan Younis y Rafah, así como en la línea fronteriza con Israel.
El plan, aun en su primera fase de implementación, prevé tres etapas y deja abiertos los asuntos más sensibles: el desarme de Hamás, la retirada israelí y la administración civil de Gaza. Washington propone que un organismo internacional supervise la gestión del enclave junto a tecnócratas palestinos, pero el grupo islamista insiste en que el futuro gobierno debe decidirse “entre palestinos”.
El texto también otorga un papel a la Autoridad Palestina de Mahmud Abbas, algo históricamente rechazado por el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, y sugiere un horizonte de Estado palestino, una fórmula que sigue siendo inaceptable para el actual gobierno israelí.
Trump presentó el acuerdo durante una cumbre en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheij, ante más de 30 líderes mundiales. Allí, Abdel Fattah al-Sisi elogió al republicano como “el único capaz de lograr la paz” y le concedió la Orden del Nilo, la mayor distinción civil de Egipto.
También acudieron los mandatarios de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Bahréin, Francia, Italia y España, entre otros, mientras Netanyahu se negó a asistir. El presidente francés, Emmanuel Macron, urgió a “reanudar las operaciones humanitarias” y ofreció la colaboración de París para organizar una conferencia internacional de reconstrucción.

Trump, eufórico, prometió que “la reconstrucción empezará ya”, reivindicando su experiencia como empresario: “Sabemos reconstruir mejor que nadie”. El Banco Mundial calculó en febrero que los daños en Gaza superan los 53.000 millones de dólares, y el PNUD anunció que varios países, incluidos Estados Unidos y socios árabes, están dispuestos a financiar hasta 70.000 millones para la recuperación del territorio devastado.
El pacto de alto el fuego se concretó con la liberación de los últimos 20 rehenes israelíes que quedaban con vida en manos de Hamás, trasladados por la Cruz Roja a Israel, donde miles de personas los recibieron en la “Plaza de los Rehenes” de Tel Aviv. A cambio, Israel excarceló a 1.900 prisioneros palestinos, recibidos entre celebraciones en Gaza.
También fueron entregados cuatro cuerpos de cautivos fallecidos, entre ellos Guy Illouz, secuestrado en el festival Nova, y el estudiante nepalí Bipin Joshi. El ejército israelí advirtió que aún hay restos por recuperar y que Hamás no ha revelado todos los lugares de enterramiento.
Pese al alto el fuego, el Ejército israelí denunció este martes una violación del acuerdo en el norte de Gaza y confirmó haber abierto fuego “para eliminar una amenaza” tras el acercamiento de varios sospechosos a sus posiciones.
En tanto, videos difundidos por agencias internacionales mostraron ejecuciones públicas en Gaza de 32 presuntos delincuentes por parte de hombres armados identificados con Hamás, en un intento del grupo islamista por reafirmar su control interno.

En Tel Aviv, Netanyahu aseguró que “la ofensiva no ha terminado”, mientras Trump insistía en su narrativa de victoria diplomática: “No habrá una tercera guerra mundial, y no empezará en Medio Oriente”.
