Israel bombardea nuevamente a Irán y golpea un símbolo de la opresión del régimen de Teherán Israel bombardea nuevamente a Irán y golpea un símbolo de la opresión del régimen de Teherán

Israel bombardea nuevamente a Irán y golpea un símbolo de la opresión del régimen de Teherán

Israel no para en su guerra contra Irán: ha lanzado un nuevo y masivo bombardeo que desde ya ha generado todo tipo de reacciones en medio de los supuestos acuerdos de cese al fuego que había anunciado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El estado judío ha sido implacable con este último ataque, ya que ha golpeado un símbolo inequívoco de la brutal opresión que existe dentro del régimen de Teherán.

“El ejército está llevando a cabo ataques contra Teherán con una intensidad sin precedentes”, declaró el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, el lunes, en medio de una escalada militar que ha situado a la capital de Irán en el centro de la atención internacional.

La declaración de Katz, recogida por Reuters, marcó el inicio de una jornada en la que el conflicto en Oriente Medio alcanzó un nuevo nivel de tensión, con ataques directos sobre puntos neurálgicos de Teherán y la implicación activa de Estados Unidos en la guerra.

Las primeras señales del ataque surgieron a través de las redes sociales, donde un video mostró humo denso elevándose desde dos puntos distintos sobre los edificios de la capital iraní.

Aunque la fecha exacta del video no pudo verificarse de forma independiente, la agencia subrayó la autenticidad de la localización, lo que aportó credibilidad a los reportes de un ataque de gran envergadura en el corazón de Irán.

El objetivo más destacado de la ofensiva fue la prisión de Evin, situada en el norte de Teherán. Este centro penitenciario es ampliamente reconocido como un símbolo del sistema de gobierno iraní y ha sido escenario de numerosos episodios de represión política a lo largo de las décadas.

Israel calificó el bombardeo sobre Evin como “su ataque más intenso hasta el momento sobre la capital iraní”, una afirmación que subraya la gravedad de la operación y su potencial impacto en la estabilidad regional.

La jornada del domingo estuvo marcada también por la entrada de Estados Unidos en el conflicto, un hecho que, según la agencia, se produjo apenas un día antes del ataque israelí sobre Teherán. La implicación estadounidense añade una nueva dimensión a la crisis, incrementando la presión sobre el gobierno iraní y elevando el riesgo de una escalada aún mayor en la región.

El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores del régimen de Irán, Esmail Baghaei, admitió que las instalaciones nucleares del país resultaron “gravemente dañadas” en los ataques estadounidenses del pasado fin de semana.

En declaraciones a la cadena Al Jazeera, Baghaei no quiso entrar en detalles, pero reconoció que los bombardeos del domingo fueron significativos.

“Nuestras instalaciones nucleares han resultado gravemente dañadas, eso es seguro”, indicó.

Hezbollah, el principal socio militar y político de Irán en la región, evitó participar en el reciente conflicto con Israel. Fundado en 1982 tras la invasión israelí del sur del Líbano, el grupo lanzó una ofensiva con cohetes en apoyo a Gaza tras el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023. Desde entonces, ha sido blanco constante de bombardeos israelíes. Tel Aviv afirma haber destruido el 70 % de su arsenal.

Internamente, hay tensiones por la percepción de abandono por parte de Irán. El desgaste por los bombardeos y la pérdida de hogares entre sus bases sociales ha generado fatiga en sus filas. Aunque Irán mantiene influencia sobre Hezbollah, prefiere no presionarlo ante lo delicado de la relación actual.

El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, se mostró abierto a reanudar las conversaciones sobre el programa nuclear con Washington. “Irán está dispuesto a resolver las diferencias en la mesa de negociaciones”, declaró el martes 24 de junio. Aunque reiteró que su país no busca desarrollar armas nucleares, defendió su derecho a mantener un programa nuclear con fines civiles.

No obstante, los puntos de fricción siguen siendo numerosos. El ministro de Asuntos Exteriores iraní dejó claro que Teherán no está dispuesto a abandonar el enriquecimiento de uranio, mientras que el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, afirmó que su país no aceptará que Irán continúe con ese programa.

La diferencia de posturas hace prever negociaciones difíciles, especialmente en torno a las reservas de uranio enriquecido que Irán mantiene. Desde Jerusalén, el gobierno israelí advirtió que cualquier intento de reactivar el programa nuclear será respondido con nuevos ataques.

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