
El presidente estadounidense Donald Trump advirtió que quiere hablar con él dictador venezolano Nicolás Maduro, pero solo para saber sí va a salir del poder “por las buenas o por las malas”. Mientras tanto, la fuerza militar de Estados Unidos en las costas de Venezuela aumenta a niveles nunca antes vistos.
Trump aumenta la presión contra Maduro
“Haremos las cosas por las buenas o por las malas”, ha asegurado Trump sobre sus planes de capturar al dictador venezolano quien mientras tanto revoca los permisos de operación de seis aerolíneas por “sumarse a las acciones terroristas” de Estados Unidos.

El presidente Donald Trump volvió a hablar sin rodeos sobre su intención de conversar con Nicolás Maduro, su homólogo venezolano, en un último esfuerzo para “salvar vidas”, justamente en medio del actual contexto de escalada debido al despliegue militar de Washington surcando las aguas caribeñas cercanas a Caracas y con varios bombarderos estadounidenses al límite de violar la soberanía nacional de Venezuela.
Al menos un bombardero B-52, dos cazas F/A-18 y otra aeronave de control de operaciones de Estados Unidos sobrevolaron a 65 kilómetros de las costas venezolanas, según el portal de rastreo de vuelos, FlightRadar24, a pocas horas de que el gobierno de Trump vinculara oficialmente a Nicolás Maduro como líder del Cártel de los Soles, una banda transnacional a la que Estados Unidos designó como “organización terrorista” y a la cual, al igual que el Tren de Aragua, culpa por el flujo de fentanilo hacia Washington.
Trump defendió su decisión de una posible comunicación con Maduro, cuando una reportera a bordo del avión presidencial le cuestionó sobre porque dialogar con el venezolano si lo han denunciado como supuesto líder de una organización terrorista extranjera.
“Es el líder” y “podemos salvar vidas”, respondió Trump a las dudas y responsabilizó a Maduro de “enviar” a millones de personas a Estados Unidos y concluyó diciendo que no se encuentra contento con el tema.

Durante las últimas semanas Donald Trump ha mantenido reuniones constantes con autoridades del Pentágono para evaluar posibles opciones de acción sobre Venezuela, luego de haber iniciado una campaña militar en aguas internacionales con la que han asesinado a más de 80 personas y destruido a más de 20 lanchas supuestamente ligadas al narcotráfico.
