Uruguay: líder mundial en energías renovables Uruguay: líder mundial en energías renovables

Uruguay: líder mundial en energías renovables

Uruguay: líder mundial en energías renovables

La producción de energía en Uruguay destaca sobre el resto de la región y en todo el mundo: las renovables cubren prácticamente toda la demanda a lo largo y ancho del país.

Para sorpresa y envidia de sus vecinos, Uruguay ha logrado lo que muchos países han deseado desde hace décadas: el 98% de su red electrica funciona con energía verde, lo que lo ubica como líder mundial en energías renovables ¿Pero cómo lo lograron? ¿Quiénes fueron los artífices de esta transición energética?

Según información difundida por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI por sus siglas en inglés) hace apenas 17 años, Uruguay utilizaba combustibles fósiles para un tercio de su generación de energía.

Década del 2000, el inicio de la revolución energética en Uruguay

En 2008, Uruguay se enfrentó a un problema que afrontan los países en vías de desarrollo. La economía estaba creciendo, pero no contaban con suficiente energía eléctrica para alimentar todo ese crecimiento. Hubo que implementar racionamientos de energía, y las facturas de luz seguían en ascenso.

“Nos resultaba difícil sobrellevarlo”, dijo en una entrevista con NPR el profesor de la Universidad de la República en Montevideo, Uruguay, Ramón Méndez Galain. Él es uno de los artífices de la revolución energética en ese país. “Era difícil conseguir electricidad. Durante un tiempo, comenzamos a tener cortes de luz, pero la crisis también representa una oportunidad”.

En 2008, el fallecido presidente Tabaré Vázquez, designó a Méndez Galain como director nacional de energía. A pesar de que los apagones representaban una amenaza inmediata para la economía, la persistente dependencia del petróleo minaba la autonomía del país. Una pregunta primordial guiaba su labor: ¿Qué estrategias podrían llevar al país hacia la independencia energética a largo plazo? El físico elaboró un plan detallado para llevar a Uruguay hacia una dependencia casi exclusiva de energía renovable.

El plan de Méndez Galain se basaba en dos simples hechos sobre su país. Primero, aunque no había suministro interno de combustibles fósiles como carbón o petróleo, había una gran cantidad de viento. Segundo, ese viento soplaba sobre un país que estaba, en gran medida, compuesto por tierras agrícolas inhabitadas. Su visión para el futuro energético de Uruguay era cubrir esas tierras vacías con cientos de turbinas eólicas.

“En 2010 Uruguay alcanzó un acuerdo multipartidario y adoptó como política de Estado la transición energética hacia las fuentes autóctonas y renovables, garantizando su ejecución y continuidad. Esta política incluyó una perspectiva de largo plazo y también incorporó las dimensiones sociales, éticas y culturales además del clásico análisis técnico-económico del tema energético”, explicó vía telefónica, Walter Verri, Subsecretario de Industria, Energía y Minería de Uruguay.

La empresa estatal de energía, UTE, paga cada año un alquiler a los propietarios de las tierras donde funcionan los parques eólicos como compensación.

Méndez Galain, ganador del Premio Carnot en 2023 (reconocimiento anual del Centro Kleinman a las contribuciones distinguidas a la política energética a través de la erudición o la práctica), concibió una variación de un enfoque utilizado por algunas empresas eléctricas en Brasil.

Estas empresas funcionaban mediante asociaciones público-privadas, donde las compañías se encargaban de la generación de energía, mientras que las entidades privadas gestionaban la distribución y el servicio al cliente.

La innovación de Méndez Galain radicaba en invertir esa dinámica: las empresas privadas serían responsables de instalar y mantener las turbinas eólicas que abastecerían la red de Uruguay, mientras que la empresa pública continuaría distribuyendo la energía a los consumidores.

Este enfoque presentaba la ventaja inherente de transferir el costoso desembolso inicial para la construcción de las turbinas eólicas a las empresas privadas y en esta transición hubo voluntad política, todos los partidos políticos de Uruguay estuvieron de acuerdo con la transición. La empresa estatal se comprometía a adquirir toda la energía producida por dichas turbinas a una tarifa preestablecida durante un periodo de 20 años.

En 2009, Uruguay inició subastas en las que empresas eólicas de todo el mundo competían para ofrecer la energía renovable más económica al país. En 2011, una subasta específica tenía como objetivo asegurar 150 megavatios adicionales de energía eólica, lo que representaría aproximadamente el 5% de la capacidad total de generación de energía del país.

Finalmente, aceptaron muchas más ofertas de las planeadas inicialmente, firmando contratos que ampliaron la capacidad de Uruguay para generar electricidad no en un 5%, sino en más del 40%. Este éxito reflejó la visión de Méndez Galain. La red energética de Uruguay pasó a ser alimentada casi exclusivamente por fuentes renovables de origen doméstico, y los precios al consumidor, ajustados por inflación, descendieron.

“Los precios en las facturas de electricidad bajaron sustancialmente”, declaró Alda Novell, residente de Montevideo vía telefónica. En la actualidad, Uruguay cuenta con más de 700 turbinas eólicas distribuidas por todo su territorio.

A simple vista, el cambio se ve en muchas zonas del país: vas por la carretera y ves los modernos molinos de viento en zonas de campo”, afirmó Prats. “A partir de 2010, con la variedad de fuentes de energía, y además renovables, los apagones pasaron a ser muy raros. Para las arcas estatales fue un alivio no tener que gastar en combustibles fósiles para la generación de energía”, aseveró.

De acuerdo con la estación de televisión alemana Deutsche Welle, actualmente sólo el 2 por ciento de la electricidad que se consume en Uruguay se genera a partir de fuentes fósiles. En 2012 la cifra alcanzaba un 36%.

Nadie produce más energía verde en la región que Uruguay

En la actualidad, las centrales térmicas del país rara vez necesitan activarse, salvo cuando los recursos naturales no son suficientes. El agua es la fuente principal del abastecimiento energético. La mitad de la electricidad se genera en las represas del país, un 10% por ciento procede de residuos agropecuarios e industriales y del sol. El viento con un 38% es el gran protagonista del cambio en la matriz eléctrica, una cifra que a nivel mundial sólo supera Dinamarca.

En el mundo, diversos países han pasado la última década anunciando objetivos ambiciosos para reducir las emisiones que causan el cambio climático. Lamentablemente, muy pocos están por buen camino para lograr esa meta, ya que no han mostrado un interés real en fijar posturas para hacer realidad ese deseo. Uruguay es un buen ejemplo de que la transición verde sí es posible si se toman acciones concretas para lograr el objetivo.

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