1400 muertos y más de 50.000 desaparecidos dejan los dos terremotos consecutivos en Venezuela, donde crece la impotencia por la falta de ayuda oficial para rescatar rápidamente a sobrevivientes. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, fue abucheada el viernes 26 de junio de 2026 cerca de un edificio derrumbado en Caracas.
Tras los devastadores terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte del país el miércoles pasado en Venezuela, se registró una nueva y potente réplica en las últimas horas, lo que aumentó el pánico entre la población.

Otras decenas de viviendas, edificios y estructuras se han derrumbado, algunas de las cuales ya presentaban daños parciales. Los venezolanos se han hecho cargo de la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos, dada la ausencia de equipos de rescate del Gobierno.
Mientras tanto, el número de muertos sigue aumentando: según las últimas cifras oficiales, los fallecidos superan los 1430, mientras que los heridos sobrepasan los 3500. Sin embargo, se teme que la cifra sea aún mayor, en cuanto se reportan casi 70 mil personas desaparecidas, la mayoría en la zona de La Guaira, al norte de Caracas, una de las áreas más afectadas.
Las lentas labores de rescate pasan factura
La Guaira fue militarizada anoche por la presidenta interina Delcy Rodríguez, luego de que un gran número de civiles acudieran al lugar para brindar ayuda a la población afectada. Esta situación, de hecho, paralizó las vías de acceso y ralentizó considerablemente las labores de rescate.

Testigos citados por medios internacionales informan que aún hay personas bajo los escombros y que otras excavan con sus propias manos para rescatarlas. Los residentes de Catia La Mar, ciudad devastada con vistas al mar Caribe, informaron que utilizan herramientas improvisadas para buscar a sus seres queridos sepultados entre las ruinas. “El hedor de los cadáveres se está volviendo insoportable”, declaró un residente a la prensa local. En La Guaira, los saqueos se han incrementado debido a la escasez de alimentos y productos de primera necesidad.