
El bloqueo de ayuda a Gaza por parte de Israel causó una crisis humanitaria que provocó una movilización mundial y abrió un debate sobre el uso del concepto de “genocidio” por el uso del hambre como arma de guerra contra la población Palestina.
La ONU (Organización de las Naciones Unidas) advirtió el pasado martes que “el peor escenario de hambruna está ya en marcha en Gaza”, con el 39% de la población pasando días enteros sin comer y más de 20.000 niños atendidos por malnutrición en los hospitales en los tres últimos meses.
“Nunca hemos visto nada comparable en este siglo”, declaró Ross Smith, director de emergencias del World Food Programm (WFP). “Me recuerda a las hambrunas de Etiopía y Biafra“, aseguró.

El informe IPC (Iniciativa Integrada de Clasificación Alimentaria) certificó que el número de familias afectada por el hambre se ha duplicado entre mayo y julio y que la tasa de malnutrición en la Ciudad de Gaza se multiplicado por cuatro, del 4,4% al 16,5% de la población en el mismo período.
El hambre como arma de Guerra por parte de Israel
El informe advierte cuál es la solución: solo el acceso “inmediato y sin impedimentos” de la ayuda humanitaria por tierra puede evitar un rápido aumento de las muertes por hambre, y que el lanzamiento aéreo de víveres recientemente autorizado por Israel “no será suficiente para revertir la catástrofe humanitaria”.
Necesitamos una acción urgente ahora”, fue la apelación lanzada a la comunidad internacional desde Roma por el experto del WFP, Ross Smith, en el momento de comparar la situación de Gaza con las grandes hambrunas de finales del siglo XX.
En Etiopía, la sequía y la guerra propiciaron entre 1983 y 1985 la falta de alimentos que afectó a 7,7 millones de habitantes y se cobró más de 300.000 víctimas mortales (más 400.000 refugiados).
En Biafra, la hambruna fue propiciada por el bloqueo por parte del Gobierno federal de Nigeria al estado secesionista entre 1967 y 1970 durante la guerra civil que asoló el país. El bloqueo causó una crisis humanitaria que provocó una movilización mundial y abrió un debate sobre el uso del concepto de “genocidio” por el uso del hambre como arma de guerra, en el contexto de los Convenios de Ginebra. Se estima que un millón de personas pudieron morir a lo largo de tres años del conflicto que acabó con la capitulación de Biafra.

En el informe anterior y publicado en el mes de mayo, el IPC alertaba sobre cómo la franja de Gaza y en concreto la Ciudad de Gaza se encontraban en el umbral de la hambruna, antes la “evidencia creciente de un aumento de los niveles de malnutrición y enfermedades”.
Los datos son preocupantes
Los expertos advertían que la mayoría de la población de 2,1 millones de palestinos se enfrentaba a “niveles extremos de inseguridad alimentaria” y “en riesgo crítico de hambre“.
Para calificar como tal una hambruna, al menos el 20% de la población tiene que experimentar “extrema escasez de alimentos”, uno de cada tres niños ha de presentar síntomas de malnutrición y dos personas de cada 10.000 pueden morir por causas relacionadas con el hambre.

La falta de datos por la destrucción casi total del sistema sanitario en Gaza durante el conflicto complica la situación, aunque el World Food Program y la Unicef advirtieron en un comunicado conjunto que “las muertes por inanición son cada vez más comunes” en la franja a raíz del bloqueo de las fuerzas de defensa de Israel.
