
En Uruguay se gastan casi dos mil millones de dólares al año para mantener a las fuerzas armadas, pese a que sistemáticamente no representan ningúna prioridad actual para el país, lo que genera un sin fin de discusiones sobre el por qué se sigue financiando cuando claramente no la necesitamos.
Fuerzas armadas en Uruguay, ¿Para qué?
¿Por qué los contribuyentes tenemos que mantener 23.000 efectivos militares y más de 1.590 millones de dólares anuales en estructuras de defensa, mientras nos faltan recursos para seguridad ciudadana, educación y salud? Es lo que muchos se preguntan y pocos son capaces de responder.

Alejados de cualquier sesgo ideológico que podría entorpecer intercambios, un área estratégica clave que nos debemos como país, es discutir para qué invertimos en nuestras Fuerzas Armadas. ¿Qué objetivos actuales perseguimos? ¿La dotación es la correcta a esos objetivos? ¿La disposición de los recursos tiene sentido en función a la atención de esos objetivos y sus resultados? ¿No será momento de reimaginarlas?
El gasto público en defensa que tiene Uruguay es extraordinariamente alto y presenta una paradoja. Uruguay mantiene el gasto militar per cápita más elevado de América Latina: US$ 361 por habitante, superando ampliamente a Brasil (US$ 145), Chile (US$ 242), Argentina (US$ 139) y Paraguay (US$ 53).
En términos del producto, destinamos 2.0% del PIB a defensa, siendo el segundo país de Sudamérica en este indicador, solo superado por Colombia (2.87%) que enfrenta un conflicto interno histórico y aún activo.
Estos números contrastan con la realidad operativa de nuestras fuerzas. El 40% aproximadamente del presupuesto de defensa (alrededor de unos US$ 583.5 millones anuales), se consume en pensiones militares que benefician a 51.000 jubilados.
Esta cifra equivale a tres veces lo que el Estado transfiere al Banco de Previsión Social, que atiende a 800.000 beneficiarios. De los US$ 1.590 millones ejecutados en 2023, apenas 6% se destina a inversión y modernización de equipamiento. El resultado: capacidades operativas degradadas.

Entonces, ¿Sí no se usan como tal para que se sigue gastando dinero en ellas? Uruguay necesita una modernización de sus fuerzas armadas o en todo caso, seguir los pasos de Costa Rica y eliminarlas al no ser necesarias.
