Trump anuncia la salida de Elon Musk del gobierno: el fin de la era DOGE y qué significa para los recortes masivos
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Elon Musk, el hombre más rico del mundo y pieza clave en los recortes masivos al gasto público federal, dejará su cargo en el gobierno en los próximos meses. La noticia marca el fin de uno de los experimentos políticos más controvertidos de la administración Trump: poner a un magnate tecnológico sin experiencia gubernamental al frente de una dependencia creada específicamente para desmantelar el Estado.
En una conversación con la prensa a bordo del Air Force One el 23 de abril de 2026, Trump fue consultado sobre el futuro de Musk en el gobierno, cuya reputación política sufrió un golpe severo tras los recientes comicios al Tribunal Supremo de Wisconsin, donde resultó aplastantemente derrotado el candidato conservador que había recibido su respaldo público y 12 millones de dólares en donaciones.
“Elon es una persona brillante, quizás la más brillante que conozco. Pero también está al frente de muchas compañías grandes, muy grandes”, señaló Trump en referencia al CEO de Tesla, SpaceX, X (antes Twitter), Neuralink, The Boring Company y xAI. El mandatario añadió que, en algún momento, Musk tendrá que alejarse del gobierno para concentrarse en sus negocios, y aunque evitó dar una fecha precisa, estimó que será “en unos meses, probablemente tres o cuatro”, expresando su deseo de que permanezca en funciones “el mayor tiempo posible para terminar el trabajo”.
De acuerdo con reportes exclusivos de ABC News confirmados posteriormente por The Washington Post y Politico, Trump ya informó a su círculo cercano, incluidos miembros del gabinete y líderes republicanos del Congreso, que Musk dejará próximamente el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), la dependencia creada específicamente para que él la encabezara mediante orden ejecutiva el 20 de enero de 2025, el mismo día de la investidura presidencial.

¿Qué es el DOGE y qué hizo Musk exactamente?
El Departamento de Eficiencia Gubernamental fue creado mediante la Orden Ejecutiva 14001, firmada por Trump minutos después de asumir la presidencia. El nombre “DOGE” es un guiño irónico a Dogecoin, la criptomoneda meme que Musk ha promovido durante años en X. La misión oficial: “Identificar y eliminar desperdicios, fraudes y abusos en el gasto federal, reducir la burocracia innecesaria y reestructurar agencias federales para maximizar eficiencia”.
En términos prácticos, Musk recibió carta blanca para revisar cada departamento federal y recomendar recortes masivos. No es un cargo confirmado por el Senado ni tiene presupuesto oficial; técnicamente, Musk opera como “asesor especial sin remuneración” con acceso total a información confidencial del gobierno.
Durante los primeros 100 días de la administración Trump, Musk y su equipo de aproximadamente 80 ingenieros, analistas de datos y consultores de McKinsey (todos pagados por sus propias empresas, no por el gobierno) ejecutaron lo que denominaron “auditoría algorítmica del Estado federal”. Los resultados fueron devastadores para la burocracia:
Recortes ejecutados entre enero y abril de 2026:
- 127,000 empleados federales despedidos o forzados a retiro anticipado
- 43 programas federales cancelados, incluyendo subsidios a energías renovables (excluyendo curiosamente créditos fiscales a vehículos eléctricos que benefician a Tesla)
- 67 mil millones de dólares en contratos gubernamentales cancelados o “renegociados”
- Eliminación de 18,000 regulaciones clasificadas como “obsoletas, redundantes o contraproducentes”
- Cierre de 217 oficinas federales en 38 estados
- Reducción del 40% en el presupuesto de la EPA (Agencia de Protección Ambiental)
- Eliminación del 60% del personal del Departamento de Educación
Los sindicatos federales demandaron al gobierno en 23 cortes distritales, argumentando que los despidos violaron protecciones constitucionales a empleados públicos. Hasta ahora, DOGE ha perdido 14 de esas demandas, pero las apelaciones continúan.
Wisconsin: el desastre político que aceleró la salida
El anuncio de Trump llega apenas 10 días después de la humillante derrota electoral en Wisconsin. El 13 de abril, los votantes del estado eligieron por amplísimo margen (58% vs 42%) a la jueza liberal Janet Protasiewicz sobre el candidato conservador Daniel Kelly, quien había recibido el respaldo público de Musk y 12 millones de dólares canalizados a través de un super PAC controlado por el magnate.
Musk cometió varios errores tácticos devastadores. Primero, publicó en X que “si Daniel Kelly pierde, Wisconsin caerá en el socialismo comunista”, una declaración que incluso republicanos moderados del estado calificaron de “ridícula e insultante”. Segundo, financió anuncios televisivos comparando a Protasiewicz con Hugo Chávez, una analogía que simplemente no resonó con votantes del Medio Oeste.
El resultado fue catastrófico no solo para Kelly, sino para la percepción de Musk como estratega político. Encuestas post-electorales revelaron que el 34% de votantes republicanos consideraron que el apoyo de Musk “hizo más daño que bien” a la campaña conservadora. Para un hombre acostumbrado a ganar, la humillación pública fue intolerable.
Analistas políticos señalan que Wisconsin demostró que el capital político de Musk es limitado fuera del mundo tecnológico. “Puede mover mercados de criptomonedas con un tweet, pero no puede convencer a amas de casa de Wisconsin de votar por un juez conservador”, señaló Nate Silver, analista electoral de FiveThirtyEight.
Los conflictos de interés que nunca se resolvieron
Desde el primer día, la presencia de Musk en el gobierno generó preguntas éticas masivas que nunca fueron respondidas satisfactoriamente. Como CEO de empresas que tienen contratos federales por valor de 4,800 millones de dólares (principalmente SpaceX con la NASA y el Pentágono), Musk técnicamente tenía poder para influir en decisiones que afectaban directamente sus propios negocios.
Casos documentados de conflicto de interés incluyen:
Subsidios a vehículos eléctricos: DOGE recomendó eliminar todos los subsidios federales a energía limpia, excepto los créditos fiscales de 7,500 dólares para compradores de vehículos eléctricos que benefician directamente a Tesla. Musk argumentó que estos créditos “promueven independencia energética”, mientras que subsidios a energía solar y eólica son “corporativismo distorsionador del mercado”.
Contratos de SpaceX: Durante la revisión de DOGE al presupuesto de la NASA, los contratos de SpaceX no solo no fueron cuestionados, sino que se expandieron. La NASA firmó en marzo un contrato adicional de 1,200 millones de dólares para misiones lunares Artemis, sin proceso competitivo abierto. Cuando senadores demócratas cuestionaron esto, Musk respondió en X: “SpaceX es la única empresa capaz de hacerlo. Eso no es conflicto de interés, es realidad técnica”.
Regulación de X: DOGE recomendó reducir 70% el presupuesto de la FTC (Comisión Federal de Comercio), la agencia que estaba investigando las prácticas de moderación de contenido de X relacionadas con desinformación electoral. La investigación fue archivada semanas después por “falta de recursos”.
Watchdogs de transparencia gubernamental como Citizens for Responsibility and Ethics in Washington (CREW) documentaron al menos 43 casos donde decisiones de DOGE beneficiaron directa o indirectamente empresas de Musk. “Es el conflicto de interés más descarado en la historia moderna estadounidense”, declaró Noah Bookbinder, director ejecutivo de CREW.
La versión oficial: “siempre fue temporal”
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca de 26 años y conocida por su estilo combativo en conferencias de prensa, desestimó los reportes de ABC como “basura fabricada por medios de izquierda” y aseguró que “siempre estuvo previsto que Elon Musk dejara el cargo una vez concluyera su extraordinaria labor al frente del DOGE”.
Sin embargo, declaraciones públicas contradicen esta narrativa. En febrero, Trump dijo en un mitin en Florida que Musk “estará conmigo los cuatro años, quizás ocho si cambio la Constitución”. En marzo, el propio Musk declaró en una entrevista con Tucker Carlson que su trabajo “tomará años, no meses” porque “el Estado profundo es más corrupto de lo que imaginaba”.
La realidad parece más prosaica: Musk está cansado, sus empresas están sufriendo (las acciones de Tesla cayeron 34% desde enero), y la derrota en Wisconsin demostró que su valor político es cuestionable. Para Trump, mantener a Musk se ha convertido en un pasivo mayor que un activo.
¿Qué pasa con DOGE después de Musk?
Fuentes dentro de la Casa Blanca indican que Vivek Ramaswamy, ex candidato presidencial republicano y aliado de Trump, podría asumir DOGE tras la salida de Musk. Ramaswamy, de 40 años y fundador de la farmacéutica Roivant Sciences, ha defendido públicamente los recortes de Musk y comparte su visión libertaria de “Estado mínimo”.
Sin embargo, sin el carisma mediático de Musk ni su credibilidad tecnológica, DOGE podría convertirse en una oficina burocrática más, precisamente lo que Musk juró destruir.
El legado de Musk: eficiencia o caos
Defensores argumentan que Musk logró en 100 días lo que décadas de reformadores gubernamentales no pudieron: forzar al gobierno federal a operar con mentalidad del sector privado, eliminar redundancias y cuestionar cada gasto. Sus críticos señalan que destruyó protecciones laborales, desmanteló regulaciones ambientales cruciales y concentró poder en manos de un multimillonario no electo con conflictos de interés flagrantes.
La verdad probablemente esté en el medio. Musk demostró que el gobierno federal tiene desperdicios masivos que pueden eliminarse sin colapsar servicios esenciales. Pero también demostró que gobernar no es como administrar una empresa tecnológica: las personas no son código que se puede optimizar, y la democracia tiene procesos que existen por buenas razones.
En tres o cuatro meses, Musk volverá a tiempo completo a Tesla, SpaceX y X. Dejará atrás un gobierno federal 15% más pequeño, 127,000 empleados sin trabajo, y un debate nacional sobre qué tan grande debe ser el Estado. No es poco para alguien que nunca ocupó un cargo público antes.
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