Estados Unidos: la deuda récord de 37 billones que amenaza la economía mundial

Estados Unidos: la deuda récord de 37 billones que amenaza la economía mundial

De 37 a 39 billones en menos de un año: la espiral de endeudamiento que nadie puede detener

Sí, es verdad. La deuda nacional de Estados Unidos no solo alcanzó los 37 billones de dólares en agosto de 2025, sino que ha continuado su escalada imparable hasta superar los 39 billones de dólares en marzo de 2026, según datos oficiales del Departamento del Tesoro. Esta cifra representa aproximadamente el 123% del Producto Interno Bruto estadounidense y marca un punto de no retorno en la historia fiscal de la mayor economía del planeta.

El hito que llegó años antes de lo esperado

La deuda federal bruta superó los 37 billones de dólares varios años antes de lo proyectado por la Oficina de Presupuesto del Congreso, que en enero de 2020 había estimado que este nivel se alcanzaría después del año fiscal 2030. La pandemia de COVID-19 actuó como catalizador, obligando al gobierno federal a recurrir masivamente al crédito durante las administraciones de Donald Trump y Joe Biden para estabilizar la economía nacional. El UniversalInfobae

El informe diario del Departamento del Tesoro confirmó que la deuda federal bruta incluye 29.64 billones de dólares en deuda pública y otros 7.36 billones en deuda intragubernamental, una composición que revela la magnitud del problema estructural que enfrenta Washington. La Jornada

Un ritmo de crecimiento sin precedentes

Lo más alarmante no es solo la cifra absoluta, sino la velocidad a la que se está acumulando. Michael Peterson, presidente de la Fundación Peter G. Peterson, alertó que actualmente se añade un billón de dólares a la deuda cada cinco meses, más del doble del ritmo promedio de los últimos 25 años. Infobae

Para dimensionar esta aceleración: Estados Unidos alcanzó 34 billones de dólares en enero de 2024, 35 billones en julio de 2024, 36 billones en noviembre de 2024 y 37 billones en agosto de 2025. El Comité Económico Conjunto calcula que, al ritmo actual de crecimiento promedio diario, otro billón se añadirá en aproximadamente 173 días. Infobae

Una dimensión global preocupante

Este nivel de endeudamiento supera el PIB combinado de China y de toda la eurozona, según advierten expertos de la Fundación Peterson. En términos porcentuales respecto al PIB, los niveles actuales de deuda estadounidense son comparables a los registrados justo después de la Segunda Guerra Mundial, con una diferencia crucial: en aquella época el país estaba saliendo de un conflicto bélico masivo; ahora atraviesa un período de expansión económica en relativa paz. La Jornada

¿Quién financia esta deuda?

De los aproximadamente 28.7 billones de dólares en deuda pública, 8.5 billones se encuentran en manos de acreedores extranjeros, equivalentes al 30% del total. Esta proporción es significativamente superior a la registrada hace cinco décadas, lo que incrementa la vulnerabilidad de Estados Unidos ante decisiones de política monetaria de otros países. Latindadd

Japón, China y el Reino Unido concentran las mayores participaciones extranjeras, aunque China ha reducido significativamente sus tenencias en los últimos años, reflejando tensiones geopolíticas y estrategias de desdolarización.

El costo de los intereses: una bomba de tiempo

Quizás el dato más impactante es que los pagos netos de intereses de la deuda nacional ya superan el gasto en defensa nacional. Durante el año fiscal 2025, los pagos de intereses alcanzaron 970.400 millones de dólares, y se prevé que superen el billón de dólares en el año fiscal 2026. AA.com.tr

Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, se espera que los pagos netos de intereses alcancen un total de 13.8 billones de dólares entre los años fiscales 2026 y 2035. Esta proyección asume que las tasas de interés permanecerán elevadas, lo que generaría un círculo vicioso: más deuda requiere más intereses, lo que genera más endeudamiento para pagarlos. AA.com.tr

El presupuesto de Trump: gasolina al fuego

La reciente legislación de recortes de impuestos y aumento de gasto firmada por Donald Trump añade combustible a esta crisis. El presupuesto propuesto por Trump, que incluye recortes de impuestos y aumentos de gasto, podría agregar 4.1 billones de dólares a la deuda en la próxima década, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso. El Imparcial

Wendy Edelberg, investigadora de la Institución Brookings, fue contundente al señalar que el resultado de la ley fiscal de los republicanos significa que el país pedirá prestado mucho durante 2026 y 2027, y simplemente seguirá así. El Universal

Consecuencias para el ciudadano promedio

La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno describe impactos directos para los estadounidenses que ya se están sintiendo:

Mayores costos de crédito: Las hipotecas y préstamos para automóviles se encarecen debido al aumento de las tasas de interés.

Salarios más bajos: Las empresas tienen menos dinero disponible para invertir en expansión y aumentos salariales.

Bienes y servicios más caros: El efecto inflacionario se traslada a los precios finales que pagan los consumidores.

Menor inversión privada: El gobierno absorbe capital que podría destinarse a proyectos productivos del sector privado.

 

La desdolarización: una señal de alarma

Durante el primer semestre de 2025, el dólar registró su peor desempeño semestral desde 1973, mientras su participación en las reservas internacionales cayó del 72% en 2002 a cerca del 58%. Esta tendencia ha impulsado una mayor acumulación de oro por parte de los Bancos Centrales y el uso de monedas locales en el comercio internacional, especialmente entre economías emergentes. Latindadd

El proceso de desdolarización no es simplemente una moda pasajera; es una respuesta estratégica de países que buscan reducir su exposición a la creciente inestabilidad fiscal estadounidense.

Impacto en América Latina

El aumento de las tasas de interés de los bonos del Tesoro eleva el costo del financiamiento externo para América Latina y presiona los presupuestos públicos. Cuando Estados Unidos paga más por su deuda, los países latinoamericanos deben ofrecer tasas aún más altas para atraer inversión, creando un efecto cascada que afecta el desarrollo regional. Latindadd

Organizaciones como Latindadd plantean la urgencia de repensar las estrategias financieras regionales: diversificar reservas internacionales, reducir la exposición a activos estadounidenses y fortalecer mecanismos de financiamiento alternativos.

Voces de advertencia que nadie escucha

Romina Boccia, del Instituto Cato, fue clara al señalar que la deuda excesiva frena el crecimiento económico, reduce los niveles de ingreso, eleva las tasas de interés y limita el financiamiento para funciones gubernamentales esenciales, incluida la defensa nacional. Planteó una paradoja inquietante: “Financiar un ejército más grande mediante más endeudamiento, cuando los costos de intereses de la deuda existente ya superan lo que la nación gasta en defensa, se vuelve fiscalmente insostenible”.

¿Hay salida?

La pregunta que nadie quiere responder es si Estados Unidos puede revertir esta tendencia sin provocar una crisis económica global. Las opciones son limitadas y dolorosas:

  1. Recortes drásticos de gasto: políticamente impopulares y socialmente costosos.
  2. Aumentos significativos de impuestos: resistidos por ambos partidos.
  3. Inflación controlada: para licuar el valor real de la deuda, con costos sociales evidentes.
  4. Reestructuración: impensable para la deuda soberana estadounidense sin colapsar el sistema financiero global.

Conclusión

La deuda de 37 billones de dólares, que ya se convirtió en 39 billones en solo siete meses, no es simplemente un número abstracto en las cuentas del Tesoro. Es una bomba de tiempo que amenaza la estabilidad financiera global, presiona las economías emergentes, erosiona el poder adquisitivo de los trabajadores estadounidenses y cuestiona la sostenibilidad del modelo económico de la mayor potencia mundial.

Lo más preocupante es que ninguna fuerza política en Washington parece dispuesta a enfrentar el problema con seriedad. Mientras los republicanos proponen recortes de impuestos que amplían el déficit y los demócratas resisten recortes de programas sociales, la deuda sigue creciendo a un ritmo que duplica el promedio histórico.

La pregunta ya no es si habrá consecuencias, sino cuándo llegarán y quién pagará la cuenta. Y la respuesta, como siempre, recaerá sobre las clases trabajadoras de Estados Unidos y sobre los países que dependen de la estabilidad del dólar como ancla del sistema financiero internacional.

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