Canadá le declara la guerra a Elon Musk: “Ni un céntimo al imperialista irresponsable”

Canadá le cierra el grifo a Starlink: por qué Elon Musk está perdiendo terreno en el país norteamericano

Canadá no está dispuesto a ceder ante Elon Musk. Después de que Quebec y Ontario cancelaran sus programas de subsidios a Tesla en las últimas semanas, ahora el cerco se estrecha sobre otra de las empresas del magnate: Starlink, su servicio de internet satelital que opera en zonas remotas del país.

El último movimiento viene de Bell Canada, el operador de telecomunicaciones más grande del país, que está presionando al regulador nacional (CRTC – Canadian Radio-television and Telecommunications Commission) para bloquear el acceso de Starlink a fondos públicos destinados a conectar regiones aisladas. Este nuevo frente se abre en medio de un clima cada vez más hostil hacia Musk desde su nombramiento como asesor principal de Donald Trump, un rol que ha intensificado las tensiones con el gobierno canadiense, especialmente tras la reciente oleada de aranceles impuesta por Estados Unidos.

El argumento de Bell Canada: Starlink no necesita subsidios

La denuncia de Bell Canada es clara y técnica. Según el operador, Starlink aplica una tarifa fija de aproximadamente 140 dólares canadienses mensuales para todo el país, sin importar si el cliente vive en Toronto, Vancouver o en un territorio remoto del norte canadiense como Yukón, Nunavut o los Territorios del Noroeste.

Esta política de precios uniformes, argumenta Bell, anula el propósito real de los subsidios gubernamentales. Esos fondos públicos fueron diseñados específicamente para compensar los costos adicionales de llevar internet a regiones donde la infraestructura terrestre es extremadamente costosa o directamente inviable. Estamos hablando de zonas donde instalar un kilómetro de fibra óptica puede costar entre 50 mil y 150 mil dólares canadienses, dependiendo del terreno, el clima y la accesibilidad.

Como Starlink opera con una constelación de más de 5 mil satélites en órbita baja, no enfrenta gastos extra por conectar zonas remotas. Su modelo de negocio es radicalmente distinto al de los operadores tradicionales, que deben instalar fibra óptica, torres de telefonía y centros de datos en áreas de difícil acceso. El costo de conectar a un cliente en el centro de Toronto es prácticamente el mismo que conectar a alguien en una comunidad inuit de 200 habitantes en el Ártico canadiense.

Por lo tanto, Bell sostiene que Starlink no debería beneficiarse de fondos diseñados para compensar esos costos estructurales que la empresa simplemente no tiene. El programa de Banda Ancha Universal del gobierno canadiense tiene un presupuesto de 1,750 millones de dólares canadienses hasta 2027, dinero que debería destinarse a operadores que realmente necesitan ese apoyo para justificar inversiones masivas en infraestructura física.

Una guerra escalada en múltiples frentes

Este no es un caso aislado. El enfrentamiento entre Canadá y Musk se ha intensificado en las últimas semanas en varios frentes simultáneos:

Subsidios a Tesla cancelados: Quebec suspendió en marzo de 2026 los incentivos provinciales de hasta 8 mil dólares para vehículos eléctricos que beneficiaban directamente a Tesla. La provincia argumentó que los modelos de Tesla ya no cumplen con los nuevos requisitos de contenido local canadiense.

Ontario sigue el mismo camino: La provincia más poblada de Canadá también eliminó programas de apoyo a la compañía automotriz de Musk, retirando incentivos que representaban aproximadamente 7 mil dólares por vehículo vendido.

Tensión política directa: El nombramiento de Musk como asesor de Trump y su influencia visible en decisiones de la Casa Blanca ha generado desconfianza profunda en Ottawa. Musk ha criticado públicamente al primer ministro Justin Trudeau en X (antes Twitter), llamándolo “incompetente” y sugiriendo que Canadá debería ser el “estado 51” de Estados Unidos.

Aranceles comerciales: La administración Trump impuso aranceles del 25% al acero y aluminio canadiense en febrero de 2026, una medida que muchos analistas atribuyen parcialmente a la influencia de Musk en el círculo presidencial. Canadá respondió con aranceles espejo a productos estadounidenses por valor de 3,600 millones de dólares.

El primer ministro Justin Trudeau declaró en una conferencia de prensa en abril que Canadá “no tolerará injerencias externas en sus políticas comerciales ni permitirá que empresas extranjeras abusen de fondos públicos destinados a servicios esenciales”. Aunque no mencionó a Musk directamente, el contexto era evidente.

Starlink en Canadá: una presencia controvertida pero necesaria

Starlink llegó a Canadá en 2020 como una solución prometedora para conectar a las comunidades más aisladas del país, donde las opciones tradicionales de internet son limitadas o inexistentes. Actualmente opera en todas las provincias y territorios, con especial presencia en regiones árticas y rurales donde anteriormente el internet satelital tradicional ofrecía velocidades de apenas 1-5 Mbps a precios exorbitantes.

El servicio ha sido especialmente valorado por comunidades indígenas del norte, escuelas rurales, estaciones científicas en el Ártico y trabajadores remotos en la industria petrolera y minera. La velocidad promedio de Starlink en Canadá ronda los 100-150 Mbps, comparable con conexiones urbanas de fibra óptica de gama media.

Sin embargo, su expansión ha generado controversia. Los operadores locales como Bell, Rogers y Telus argumentan que Starlink compite de manera desleal al acceder a subsidios diseñados para infraestructuras terrestres, mientras mantiene precios competitivos en todo el país sin necesidad de afrontar costos de construcción física. Además, señalan que los empleos generados por Starlink en Canadá son mínimos comparados con los miles de técnicos, ingenieros y trabajadores de construcción que emplean los operadores tradicionales.

¿Por qué esto importa a nivel global?

El caso Starlink en Canadá sienta un precedente internacional. Si el regulador canadiense (CRTC) acepta la petición de Bell Canada y establece que las empresas satelitales no pueden acceder a fondos públicos diseñados para infraestructura terrestre, otros países podrían seguir el mismo camino.

Esto afectaría directamente el modelo de expansión de Starlink en mercados clave como Australia, Nueva Zelanda, países escandinavos y regiones de América Latina donde la empresa ha dependido de subsidios gubernamentales para consolidar su presencia. En Estados Unidos, Starlink ya perdió 885 millones de dólares en subsidios federales en 2022 cuando la FCC determinó que la empresa no cumplía con los requisitos técnicos del programa.

Además, demuestra que Canadá está dispuesta a desafiar abiertamente a Musk, incluso con el riesgo de tensionar aún más las relaciones comerciales con Estados Unidos en un momento delicado. El mensaje político es claro: ser el hombre más rico del mundo (con una fortuna estimada en 240 mil millones de dólares) y asesor del presidente estadounidense no garantiza acceso ilimitado a fondos públicos canadienses.

El dato irónico que cierra el círculo

Elon Musk vivió varios años en Canadá tras mudarse desde Sudáfrica junto a su madre Maye y sus hermanos Kimbal y Tosca a finales de los años 80. Asistió a la Queen’s University en Kingston, Ontario, entre 1989 y 1992 antes de transferirse a la Universidad de Pennsylvania en Estados Unidos. Durante ese período trabajó en granjas y aserraderos para pagarse los estudios, y ha mencionado en entrevistas que su tiempo en Canadá fue “formativo” para su ética de trabajo.

Ahora, más de tres décadas después, el país que lo acogió en su juventud y le otorgó la ciudadanía canadiense (que mantiene hasta hoy junto con la sudafricana y estadounidense) es uno de los que más firmemente se opone a sus prácticas comerciales. La ironía no pasa desapercibida en Ottawa.

La decisión del CRTC sobre el acceso de Starlink a fondos públicos se espera para junio de 2026. Mientras tanto, Musk continúa expandiendo su constelación satelital con lanzamientos semanales desde Cabo Cañaveral, ajeno al creciente rechazo institucional en uno de los mercados más lucrativos de Norteamérica.

Seguí a El Chusmero — acá contamos lo que otros callan.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *