
NVIDIA le acaba de dar a China una de las piezas que le faltaba en su carrera por la relevancia en la Inteligencia Artificial.
NVIDIA ha anunciado que su plataforma CUDA va a ser compatible con procesadores RISC-V. Lo ha hecho durante la cumbre RISC-V de China y el lugar escogido no es casual: este anuncio apunta claramente al mercado chino, evidenciando el fracaso del gigante asiático en sus aspiraciones de tener independencia tecnológica de occidente.
Que NVIDIA abra esta tecnología a RISC-V significa que procesadores basados en esta arquitectura abierta pueden ahora servir como CPU principal en sistemas con GPU de NVIDIA.
El trasfondo. El anuncio, además de hacerse en China, llega mientras dicho país estaba acelerando sus esfuerzos para reducir su dependencia de procesadores occidentales.

NVIDIA no puede vender sus modelos más potentes GB200 y GB300 a China por las sanciones estadounidenses, así que de esta forma encuentra una vía para mantener CUDA relevante en el mercado chino.
NVIDIA quiere estar totalmente presente en el mercado tecnológico chino
Históricamente, NVIDIA ha portado CUDA a cada arquitectura importante: x86, ARM, PowerPC e incluso SPARC de Sun. La empresa entiende que debe estar presente desde el primer día en cualquier plataforma que pueda despegar en el sector empresarial. Con un valor ya superior a los 4 billones de dólares, NVIDIA puede permitirse apostar por todas las arquitecturas prometedoras.
Y ahora el movimiento posiciona a RISC-V como alternativa viable para futuros diseños de procesadores de IA y computación de alto rendimiento. Si los astros se alinean, otros fabricantes podrían seguir el ejemplo de NVIDIA. Y eso aceleraría la adopción de RISC-V en centros de datos más allá de China.
Hay mucho de estrategia geopolítica en esta decisión: NVIDIA lleva años integrando núcleos RISC-V en sus propias GPU para tareas de control de bajo nivel. Ahora da el salto a soportar RISC-V como procesador principal.
Y eso responde a una realidad: si China va a desarrollar sus propios procesadores usando arquitecturas abiertas, NVIDIA quiere estar ahí desde el principio
Los desafíos de China en la industria tecnológica
El desarrollo de la industria tecnológica de China depende de las máquinas de litografía ultravioleta extrema (UVE) porque son esenciales para fabricar semiconductores avanzados, necesarios para la inteligencia artificial y la computación de alto rendimiento.

Estas máquinas, producidas exclusivamente por la empresa neerlandesa ASML, utilizan tecnología con patentes y componentes clave de empresas estadounidenses, lo que impide que China pueda acceder libremente a ellas. Sin estas herramientas, las fábricas chinas no pueden producir chips de última generación, limitando su desarrollo tecnológico y su competitividad global.
Estados Unidos domina esta dependencia al imponer restricciones a la exportación de equipos UVE y otros materiales esenciales para la fabricación de semiconductores. A través de regulaciones y acuerdos con aliados como los Países Bajos y Japón, ha bloqueado el acceso de China a esta tecnología, frenando su avance en sectores estratégicos.
Esto refuerza la posición de Estados Unidos en su guerra tecnológica, manteniendo el liderazgo norteamericano en la producción de chips avanzados y dificultando la autosuficiencia china en un área crucial para su crecimiento económico.
