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¿Te imaginas estar a más de dos kilómetros bajo la superficie sin salir a la luz? La cueva Veryovkina, ubicada en el macizo de Arabika en Georgia, ostenta el récord mundial de profundidad con 2 212 metros. Este gigante de piedra nos obliga a replantear lo que significa “profundo” en nuestro día a día.

Tabla de contenidos
Un abismo bajo tierra: la cueva Veryovkina y su récord
En el contexto de cueva veryovkina, la cueva Veryovkina se encuentra en la región de Abjasia, en el Cáucaso occidental, y es el resultado de la disolución de la caliza por aguas subterráneas ácidas durante millones de años.
Para más contexto, consultá también La cueva más profunda jamás explorada (Wikipedia).
Fue descubierta en 1968 por espeleólogos locales, pero solo en la última década se alcanzó su profundidad máxima gracias a expediciones internacionales lideradas por equipos rusos y georgianos. En 2021, los exploradores registraron una profundidad vertical de 2 212 metros, superando el anterior récord de la cueva Krubera‑Voronya. Cada nuevo tramo requiere la instalación de cuerdas, plataformas y sistemas de ventilación, lo que convierte la exploración en una verdadera odisea logística bajo tierra.
Más información: La cueva más profunda jamás explorada: 2.212 metro.
Cómo se mide la profundidad de una cueva: métodos y desafíos
Hablando puntualmente de cueva veryovkina, la profundidad de una cueva se define como la distancia vertical entre su entrada más alta y su punto más bajo alcanzado. Los espeleólogos utilizan cintas métricas, dispositivos láser y, en los últimos años, sistemas de posicionamiento por radiofrecuencia para registrar cada descenso con precisión.
Más información: 7 datos que no sabías sobre la parálisis del sueño.
El principal desafío es la falta de referencia fija: el terreno exterior puede variar y las paredes internas son a menudo irregulares, lo que obliga a recalibrar constantemente los equipos. Además, el descenso prolongado genera cambios de temperatura y humedad que pueden afectar la exactitud de los instrumentos, por lo que se realizan mediciones redundantes para validar los datos.
Comparando la magnitud: ¿qué tan profunda es realmente?
Sobre cueva veryovkina, vale la pena remarcar que para poner en perspectiva los 2 212 metros de Veryovkina, basta compararla con la altura del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, que mide 828 metros; la cueva es casi tres veces más profunda.
Si la extendiéramos verticalmente, superaría la altura de la Torre Eiffel (324 metros) más de seis veces, y alcanzaría la mitad de la distancia entre la superficie y la estratosfera inferior, donde comienzan a volar los aviones comerciales. En términos de tiempo, un descenso continuo a una velocidad promedio de 0,5 m/s tomaría casi una hora y veinte minutos para llegar al fondo, sin contar las paradas obligatorias para instalar equipos de seguridad.
Estas comparaciones revelan que la profundidad de Veryovkina no es solo un número, sino una verdadera hazaña de la naturaleza que supera con creces nuestras construcciones más imponentes.

El peligro invisible: cómo una lluvia en la superficie desata tsunamis subterráneos a 2.000 metros de profundidad
Imaginate estar atrapado a una profundidad equivalente a apilar casi seis edificios Empire State uno encima del otro hacia el interior de la Tierra, sabiendo que una simple llovizna en la superficie puede convertirse en un tsunami subterráneo en cuestión de minutos.
En las honduras de la cueva Veryovkina, situada en el macizo de Arabika, el agua no se comporta como en un arroyo común, sino que se filtra a presión por grietas milenarias y es capaz de inundar galerías enteras sin previo aviso.
Los espeleólogos que se aventuran a estas profundidades deben monitorear minuciosamente el clima exterior, ya que un repentino aumento del caudal puede bloquear el único camino de regreso y causar hipotermia inmediata en un entorno de apenas 3 a 4 grados Celsius. La humedad del 100% liquida las fuerzas de los exploradores, obligándolos a instalar campamentos en repisas elevadas para evitar ser arrastrados mientras duermen.
Es una lucha constante entre la fascinación del descubrimiento y la dura realidad de un entorno que no perdona el más mínimo error.
Una logística de pesadilla: la titánica expedición de una semana para tocar el fondo del planeta
Descender hasta la marca de los 2.212 metros no es una caminata rápida, sino una logística extrema que toma cerca de una semana completa solo para ir y volver del abismo. Los equipos de exploración deben cargar decenas de sacos con cuerdas, alimentos secos y tanques de buceo a través de grietas angostas donde apenas cabe el cuerpo humano.
Cada tramo requiere ascender y descender por pozos verticales completamente a oscuras, confiando únicamente en la resistencia de los anclajes y en la luz de sus cascos. La comunicación con el exterior es nula y cualquier evacuación de emergencia llevaría días, lo que convierte a esta cavidad en un territorio tan remoto e inaccesible como la superficie de otro planeta.
Por eso, descender a Veryovkina representa una de las últimas grandes hazañas de la exploración humana, donde el esfuerzo físico y la fortaleza mental se llevan al límite absoluto.
¿Qué sigue para la exploración de la cueva Veryovkina?
Aún quedan tramos inexplorados en la zona más profunda de Veryovkina. Los equipos de la Universidad Estatal de Moscú y la Sociedad de Espeleología de Georgia siguen planificando nuevas expediciones para descender más allá de los 2 212 metros actuales, con la esperanza de superar los 2 300 metros. Cada avance requiere equipos de escalada de precisión, sistemas de ventilación mejorados y una logística que permita pasar semanas bajo tierra.
Además, los científicos aprovechan la oportunidad para estudiar microbios extremófilos que podrían ofrecer claves sobre la vida en condiciones análogas a otros planetas. El reto no es solo alcanzar una cifra mayor, sino también preservar el delicado ecosistema subterráneo, documentar formaciones geológicas únicas y compartir los hallazgos con la comunidad internacional.
Conclusión:
La cueva Veryovkina no es solo un número en la lista de récords; es una ventana a los procesos geológicos que moldean nuestro planeta a profundidades que la mayoría solo imagina. Superar los 2 km bajo la superficie equivale a descender más allá de la altura de la Torre Eiffel multiplicada por cinco, o a recorrer la distancia entre la Ciudad de México y Puebla varias veces.
Cada metro conquistado representa meses de preparación, ingenio técnico y valentía de los espeleólogos, que deben enfrentarse a temperaturas bajo cero, corrientes de aire impredecibles y pasajes estrechos que ponen a prueba los límites humanos. Más allá del récord, Veryovkina funciona como laboratorio natural donde biólogos, geólogos y climatólogos observan formaciones de estalactitas de cientos de miles de años y comunidades microbianas que sobreviven sin luz solar.
En un mundo donde la exploración espacial captura la imaginación, la profundidad subterránea nos recuerda que aún existen fronteras bajo nuestros pies, listas para revelar secretos que podrían cambiar nuestra comprensión de la vida y la Tierra.
Comunidad Chusmera (1)
Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas, con supervisión editorial de El Chusmero.

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