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El ejército yemení anunció el viernes la recuperación de los cerros al‑Khazan y al‑Makahna, situados en el distrito de Jabal Habashi, al oeste de la ciudad de Taiz. Los combates con los rebeldes houthis se intensificaron en la zona durante los últimos dos días, provocando numerosas bajas entre ambos bandos y la población civil. La ofensiva houthis apunta a asegurar posiciones estratégicas que dominan el estrecho de Bab al‑Mandeb y la ciudad portuaria de al‑Makha.

Tabla de contenidos
Recuperación de los cerros al‑Khazan y al‑Makahna
En un reciente comunicado, el ejército yemení informó que las fuerzas gubernamentales retomaron el control de los cerros al‑Khazan y al‑Makahna, ubicados en el distrito de Jabal Habashi, al oeste de Taiz. La declaración se emitió el viernes 4 de septiembre de 2026, tras una serie de operaciones que buscaban revertir los avances de los houthis en la región.
Para más contexto, consultá también Naciones Unidas.
La zona, considerada clave por su altitud, permite observar gran parte del litoral del Mar Rojo y del estrecho de Bab al‑Mandeb.
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Cifras de bajas y violencia contra civiles
Durante los enfrentamientos, un oficial militar informó que 24 soldados del gobierno murieron cerca de la costa occidental, mientras que otro señaló 15 fallecidos adicionales en combates dentro de Taiz. Un portavoz houthis indicó que más de 100 combatientes de ambos bandos habían muerto desde el inicio de la ofensiva el jueves. Fuentes médicas en áreas controladas por los houthis reportaron al menos 42 guerreros houthis fallecidos.
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En al‑Makha, un ataque con misil balístico contra un restaurante dejó varios civiles muertos y heridos, según la cadena estatal Saba TV. El recuento de la AFP indica que, desde que los houthis intensificaron su avance, el número total de muertos en Yemen supera los 120.
Objetivos estratégicos de los houthis en la costa del Mar Rojo
Es relevante mencionar que los houthis buscan consolidar el control de las colinas que dominan el estrecho de Bab al‑Mandeb y la ciudad costera de al‑Makha, una posición que les permitiría ejercer presión sobre la ruta marítima que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén.
Un funcionario del gobierno reconocido internacionalmente, basado en Aden, explicó que la captura de estos puntos facilitaría futuros ataques contra puertos clave y rutas de suministro. La última vez que los houthis controlaron al‑Makha fue en 2017, cuando fueron expulsados por la coalición liderada por Arabia Saudita. Desde entonces, la zona ha sido objeto de constantes disputas, reflejando la importancia estratégica del litoral yemení en el conflicto regional.
Repercusiones humanitarias en la zona de Taiz
La recuperación de las colinas por parte del ejército yemení ha intensificado los desplazamientos internos en los alrededores de Taiz, donde la población civil ya enfrentaba escasez de alimentos y medicamentos. Los albergues temporales se han visto saturados y la capacidad de los servicios de salud locales se ha visto comprometida por la llegada de nuevos heridos.
Organizaciones humanitarias han reiterado la necesidad de corredores seguros para la entrega de ayuda, pero los combates continúan dificultando su acceso. En este contexto, la ONU ha advertido sobre un posible empeoramiento de la crisis humanitaria si no se estabiliza la situación en los próximos meses.

Reacciones internacionales y perspectivas de negociación
La comunidad internacional ha respondido con llamados a la moderación y al retorno a las mesas de diálogo que se mantienen abiertas bajo la mediación de la ONU. Países de la región, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, han manifestado su disposición a apoyar un alto el fuego provisional si se garantizan garantías de seguridad para sus fuerzas en el sur.
Al mismo tiempo, grupos de la sociedad civil y organismos de derechos humanos han pedido una mayor presión diplomática para proteger a la población civil. Aunque el futuro de las negociaciones sigue incierto, la reactivación de los combates en Taiz ha puesto de relieve la urgencia de encontrar una solución política sostenible.
Implicaciones estratégicas y humanitarias de la ofensiva en Taiz
La toma de las colinas alrededor de Taiz por parte del ejército yemení, respaldado por la coalición liderada por Arabia Saudita, refuerza la posición del gobierno central en una zona clave del sur del país. Sin embargo, el avance intensifica la presión sobre la población civil, que ya sufre escasez de alimentos, agua y servicios médicos.
Organizaciones humanitarias internacionales han reiterado la necesidad de respetar los corredores seguros y garantizar el acceso a la ayuda, mientras la ONU sigue instando a ambas partes a evitar la militarización de áreas residenciales. El control de los puntos altos permite al ejército proyectar fuego y observar rutas de suministro, lo que podría alterar la dinámica del frente y afectar los esfuerzos de negociación en curso.
En este contexto, la comunidad internacional observa con cautela, evaluando la posibilidad de reforzar la diplomacia y ampliar los mecanismos de asistencia para mitigar el sufrimiento de los desplazados internos y prevenir una mayor escalada del conflicto.
Conclusión:
El reciente retroceso de los grupos rebeldes en las colinas de Taiz representa un punto de inflexión en la fase actual del conflicto yemení. Si bien el gobierno de Yemen consolida una ventaja táctica, la victoria militar no se traduce automáticamente en estabilidad para la población civil, que sigue atrapada entre los enfrentamientos y la crisis humanitaria que se extiende desde años.
La comunidad internacional, liderada por la ONU y agencias como ACNUR y la Cruz Roja, mantiene la presión para que se establezcan corredores humanitarios seguros y se garantice el acceso a la ayuda esencial. Al mismo tiempo, la coalición saudí continúa su apoyo logístico y de inteligencia al ejército yemení, lo que podría reforzar la posición del gobierno en futuras negociaciones de paz.
No obstante, la persistencia de los combates en áreas densamente pobladas aumenta el riesgo de nuevas oleadas de desplazamiento interno y de deterioro de los servicios básicos. En los próximos meses, la capacidad de las partes para equilibrar objetivos militares con consideraciones humanitarias será determinante para evitar una mayor escalada y para abrir espacio a un proceso negociado que, hasta la fecha, sigue siendo la única vía viable para lograr una paz duradera en Yemen.
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