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En los últimos días se viralizó en redes sociales una imagen que muestra un mapa con un extenso radio rojo trazado desde Israel, asegurando que ante un hipotético ataque nuclear con el misil Jericó III, la mayor parte de América Latina —incluyendo México, Centroamérica, Argentina y Chile— quedaría fuera de peligro, mientras que regiones de Brasil y Venezuela sí estarían dentro del alcance. La publicación, acompañada de una imagen dramática del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu junto a una explosión nuclear, generó miles de comentarios preocupados.
Pero, ¿qué tan cierto es esto?
¿Cuál es el alcance real del Jericó III?
Catalogado por institutos de defensa internacionales como un misil balístico de alcance intermedio (IRBM), el Jericó III tiene un alcance estimado de entre 4.800 y 6.500 kilómetros, según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Esta cifra corresponde a una carga útil militar estándar de entre 1.000 y 1.300 kilogramos, suficiente para transportar una ojiva nuclear junto con sus sistemas de reentrada. A esa distancia, el misil puede cubrir Oriente Medio, buena parte de Europa, el norte y centro de África, y partes de Asia Central.
Sin embargo, no tiene la capacidad física de cruzar el océano Atlántico. Bajo su configuración operativa real, ningún país latinoamericano se encuentra dentro de su radio de alcance, ni siquiera los que el mapa viral marca como «en riesgo».
¿De dónde sale entonces el dato de los 11.500 km?
La cifra de 11.500 kilómetros que circula en algunas versiones del mapa no es inventada, pero corresponde a un cálculo teórico extremo. Distintos modelos balísticos señalan que, si se reduce drásticamente la carga útil a apenas 400 o 500 kilogramos —una ojiva mucho más pequeña y sin sistemas de contramedidas—, el vector podría comportarse como un misil intercontinental (ICBM) y llegar a rozar la costa noreste de Sudamérica.
El problema es que, en la práctica militar, esa configuración carece de sentido operativo y estratégico. Ningún ejército desarrolla y despliega un misil de ese calibre con una ojiva reducida a un tercio de su capacidad nominal solo para ganar distancia teórica. Es, en los hechos, un escenario de laboratorio, no una capacidad militar activa.
La doctrina estratégica de Israel no apunta a América
El programa de disuasión nuclear de Israel responde exclusivamente a las amenazas dentro de su entorno geopolítico inmediato: Oriente Medio y, en menor medida, Eurasia. América Latina no forma parte de ningún teatro de operaciones ni de ninguna hipótesis de conflicto militar israelí. Los analistas de defensa coinciden en que el Jericó III fue diseñado y desplegado pensando en actores regionales —particularmente Irán— y no en un escenario transatlántico.
Conclusión: un mapa engañoso
La narrativa detrás del mapa viral es, en el mejor de los casos, imprecisa: toma un límite físico teórico y extremo y lo presenta como si fuera una capacidad militar real y activa. Tanto México como el resto del continente americano se encuentran completamente fuera del rango balístico operativo del misil Jericó III. Como suele pasar con este tipo de contenido viral, la imagen impactante viaja mucho más rápido que la aclaración técnica.
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