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El rumbo del gobierno de Orsi volvió a quedar en el centro del debate político luego de que referentes de la oposición uruguaya, tanto del Partido Nacional como del Partido Colorado, cuestionaran públicamente la falta de un proyecto de país claro durante el primer año de gestión del mandatario del Frente Amplio.
Las críticas más duras desde el Partido Colorado
El senador colorado Robert Silva fue uno de los que planteó con mayor dureza que el gobierno «no tiene rumbo» y que carece de «un proyecto de país», denunciando además lo que calificó como «retrocesos marcados» en áreas consideradas fundamentales, como la educación y las políticas sociales.
Ese diagnóstico, repetido en distintas intervenciones parlamentarias, buscó instalar la idea de que el oficialismo administra la coyuntura sin una hoja de ruta de mediano plazo, un cuestionamiento que el Frente Amplio rechaza de plano y que atribuye, en cambio, a una estrategia deliberada de la oposición para desgastar la imagen del gobierno.
El Partido Nacional suma cuestionamientos similares
Desde el Partido Nacional, el senador Javier García sintetizó su crítica con una frase que circuló ampliamente: «No hay rumbo pero hay excusas». El excandidato presidencial y senador Álvaro Delgado también puso en duda públicamente la existencia de una hoja de ruta clara por parte del Poder Ejecutivo.
Estas declaraciones se dieron en distintos momentos del primer año de gobierno, pero coincidieron en un mismo diagnóstico compartido por buena parte de la coalición opositora: la sensación de que el oficialismo administra la coyuntura día a día sin comunicar con claridad hacia dónde apunta su proyecto a mediano plazo.
Una estrategia parlamentaria sin precedentes
Pese al tono conciliador que suele mostrar Orsi, la oposición uruguaya desplegó una seguidilla de llamados a sala a distintos ministros poco habitual en su intensidad, lo que le dificultó al gobierno instalar su propia agenda en el debate público. A esto se suma que la oposición defiende de forma activa el legado de la administración anterior de Luis Lacalle Pou, cuestionando buena parte de las decisiones del nuevo gobierno.
Un gobierno que negocia sin mayoría propia
Parte de esa tensión se explica por un dato inédito desde el retorno a la democracia en 1985: Orsi gobierna sin mayoría propia en el Parlamento, lo que lo obliga a negociar cada proyecto de ley. Esa dinámica alimenta buena parte de los cuestionamientos de la oposición uruguaya sobre el «rumbo» real de la gestión, en un contexto donde cada iniciativa requiere acuerdos que no siempre llegan con facilidad. Este tipo de cuestionamiento no es nuevo: ya a los cien días de gestión, distintos referentes opositores habían planteado reclamos similares sobre la falta de una dirección clara, algo que el propio gobierno debió salir a responder públicamente en más de una ocasión.
El propio balance del primer año de gestión, con una aprobación presidencial en baja, alimentó todavía más ese discurso opositor, que encontró en los números de las encuestas un argumento adicional para sostener que el gobierno necesita corregir el rumbo antes de la segunda mitad del mandato.
El propio gobierno, por su parte, respondió a estos cuestionamientos remarcando los indicadores económicos favorables del período, como el crecimiento salarial por encima de la inflación y la creación de nuevos puestos de trabajo, en un intento de contraponer datos concretos al discurso opositor sobre la falta de un rumbo definido.
Fuentes: Infobae, SWI Swissinfo.
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