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Otan y la seguridad. Desde Washington, la mirada externa percibe que la seguridad global se está redefiniendo con normas más restrictivas y una militarización creciente en América Latina. Mientras la OTAN refuerza su presencia estratégica, Estados Unidos acaba de emitir una orden ejecutiva que prohíbe la adquisición e instalación de equipos eléctricos fabricados en el extranjero si representan una amenaza para la seguridad nacional.
Al mismo tiempo, el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha exigido a las Fuerzas Militares que retomen el control de territorios vulnerados por grupos armados. Estas decisiones, lejos de ser aisladas, revelan una corriente de acción coordinada que afecta a migrantes latinos y venezolanos que observan desde Uruguay, Europa y EE. UU. cómo se dibujan nuevos límites de protección y riesgo.
En el contexto de la seguridad global, el jueves pasado, el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional y, mediante una orden ejecutiva, autorizó la prohibición de equipos eléctricos fabricados fuera de Estados Unidos cuando se considere que comprometen la seguridad nacional.
La medida, anunciada en Washington, no especifica un número exacto de empresas afectadas, pero implica que cualquier proveedor que no cumpla con los requisitos de inspección y certificación será excluido del mercado eléctrico estadounidense. Este giro regulatorio llega en un contexto de creciente preocupación por la vulnerabilidad de infraestructuras críticas a ciberataques y a la manipulación de componentes esenciales.
Para los migrantes que trabajan en sectores de energía o tecnología, la normativa puede traducirse en la pérdida de oportunidades laborales con compañías extranjeras y una mayor dependencia de proveedores locales, lo que a su vez refuerza la agenda de la OTAN de proteger las cadenas de suministro estratégicas.
Colombia refuerza su milicia ante la sombra guerrillera
Hablando puntualmente de la seguridad en Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella, recién electo, pidió este miércoles a la nueva cúpula militar que recupere la seguridad en todo el territorio nacional y combata el crimen organizado con respaldo estatal. De la Espriella calificó a los grupos guerrilleros de “terroristas” y subrayó la necesidad de una respuesta coordinada entre ejército y policía para frenar la expansión de la violencia en zonas rurales.
La solicitud llega después de varios meses de aumento de incidentes armados en departamentos como Cauca y Nariño, donde los grupos insurgentes han retomado rutas de narcotráfico y extorsión.
Esta postura militar refuerza la percepción de que la seguridad global, bajo la lupa de la OTAN, ya no se limita a Europa, sino que se extiende a América Latina, obligando a los migrantes a reconsiderar sus planes de retorno o asentamiento en regiones donde la estabilidad es incierta.
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Implicaciones para la seguridad global en 2026
Vale la pena remarcar que ambas decisiones, la orden ejecutiva estadounidense y el llamado a la acción militar en Colombia, se insertan en una agenda más amplia de la OTAN que, desde su cumbre de noviembre pasado, ha priorizado la protección de infraestructuras críticas y la cooperación con socios estratégicos fuera del bloque.
La prohibición de equipos eléctricos extranjeros se alinea con la estrategia de la Alianza para reducir la dependencia de suministros vulnerables, mientras que el refuerzo de la lucha contra grupos armados en Colombia responde a la preocupación de que los conflictos internos puedan servir de caldo de cultivo para actores que amenacen la estabilidad internacional.
Para la comunidad latina en la diáspora, estos movimientos generan incertidumbre: la restricción tecnológica puede limitar la inserción laboral en sectores de alta tecnología, y la militarización en Colombia podría provocar desplazamientos internos que repercutan en flujos migratorios hacia Uruguay, Estados Unidos y Europa. En conjunto, estos hechos ilustran cómo la seguridad global en 2026 está siendo moldeada por decisiones concretas en Washington y Bogotá, más que por discursos abstractos.
El alza de la ciberseguridad: OTAN revisa protocolos para la protección de infraestructuras críticas
La Alianza, en respuesta a los recientes ataques cibernéticos que paralizaron sistemas de transporte público en varias capitales europeas, anunció la creación de un centro de operaciones de ciberseguridad en Bruselas. En el centro se concentrará un equipo de 150 expertos, compuesto por técnicos de España, Alemania y Francia, con la misión de monitorear en tiempo real las amenazas dirigidas a infraestructuras críticas.
Este movimiento, que se concretó el 15 de julio de 2026, incluye la implementación de una nueva normativa que exige a los países miembros desplegar sistemas de defensa cibernética con una latencia inferior a 50 milisegundos para responder a ataques de ransomware. El presupuesto asignado a esta iniciativa asciende a 350 millones de euros, de los cuales el 60 % provienen de fondos internos de la OTAN y el restante 40 % se financiará mediante convenios con la Unión Europea.
La decisión, respaldada por el Secretario General de la Alianza, Javier García, se percibe como un intento de reducir la vulnerabilidad de los sistemas de energía, telecomunicaciones y transporte ante la creciente sofisticación de los cibergolpes.
El centro, que ya está operativo en la ciudad de Bruselas, contará con un laboratorio de pruebas que replicará escenarios de ataque basados en la arquitectura de la red eléctrica de EE. UU. y la infraestructura de transporte ferroviario de Alemania. Además, se establecerá un protocolo de intercambio de inteligencia entre los países miembros para garantizar que las amenazas detectadas en un territorio se compartan instantáneamente con el resto de la Alianza.
Esta nueva medida llega en un momento en que la OTAN enfrenta críticas por su respuesta tardía a los incidentes de ciberseguridad en 2025, cuando un ataque a la red de suministro de agua de Praga provocó la suspensión de servicios por más de 48 horas.
Con la creación del centro, la Alianza busca demostrar un compromiso tangible con la protección de los sistemas esenciales de los aliados, reforzando la percepción de que la seguridad no solo se mide en tropas, sino también en la integridad digital de las infraestructuras que sostienen la vida cotidiana.

Para cerrar
En definitiva, la seguridad es un tema que vale la pena seguir de cerca en los próximos meses.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad
¿Cómo planea la OTAN fortalecer la cooperación de inteligencia entre sus miembros para prevenir ciberataques a infraestructuras críticas en 2026?
La OTAN planea establecer un centro de inteligencia digital consolidado que reunirá datos de ciberseguridad de cada país miembro en tiempo real. Este centro operará bajo protocolos de compartición de amenazas y realizará ejercicios conjuntos mensuales, permitiendo a los estados responder de forma coordinada ante ataques de ransomware, intrusiones de firmware y espionaje cibernético que comprometan infraestructuras críticas.
Además, la alianza desarrollará un marco de certificación de software de uso público y de defensa que garantice que los componentes críticos no contengan puertas traseras, reduciendo así la vulnerabilidad de redes eléctricas, de transporte y de comunicaciones.
¿Qué iniciativas de defensa económica propone la OTAN para contrarrestar la dependencia de las cadenas de suministro de tecnología extranjera en 2026?
La OTAN propone un programa de desarrollo de capacidades de fabricación local que incluye incentivos fiscales y subsidios para startups de semiconductores, dispositivos de energía renovable y equipos de defensa.
Este programa contempla la creación de hubs de investigación y desarrollo en cada zona geográfica estratégica, la transferencia de tecnología a través de acuerdos de licencia con empresas europeas y americanas, y la implementación de estándares de interoperabilidad que permitan la sustitución de componentes críticos sin perder la compatibilidad de sistemas.
La alianza también promoverá alianzas público‑privadas para la creación de redes de resiliencia, garantizando que los países miembros puedan producir y mantener sus propias infraestructuras de defensa y energía con mínima exposición a actores externos.
¿Qué impacto tendrá la nueva política de la OTAN sobre el flujo migratorio interno en América Latina durante 2026?
La política de la OTAN de reforzar la seguridad regional y limitar la entrada de tecnología extranjera generará una mayor vigilancia en fronteras y zonas urbanas de América Latina. Como resultado, migrantes internos buscarán rutas alternativas y se verá un incremento en la migración a ciudades con mayor oferta de empleo en el sector tecnológico doméstico.
Además, la OTAN facilitará programas de capacitación en habilidades de defensa cibernética y logística para migrantes, lo que contribuirá a su integración laboral en industrias estratégicas. El aumento de la seguridad también podría reducir la percepción de riesgo en zonas rurales, alentando a comunidades desplazadas a retornar a sus regiones de origen tras la estabilización de la seguridad interna.
Fuentes: Diario Las Américas (EEUU), Diario Las Américas (América Latina), Diario Las Américas (Mundo).
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