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Policía usa gas lacrimógeno. La situación en Nairobi, donde un aumento del 30 % en la tarifa mínima de importación de contenedores ha puesto en peligro la supervivencia de muchos comerciantes, ha desatado tensiones que han llevado a la policía a usar gas lacrimógeno. Para los comerciantes, acostumbrados a márgenes estrechos, esta medida anunciada por el gobierno keniano a principios de agosto representa una amenaza directa a su actividad.
La reforma fiscal ha transformado los mercados informales en un escenario de conflicto social. Para muchos migrantes latinos que observan de cerca la dinámica de los mercados emergentes, la situación ilustra la fragilidad del equilibrio entre la política fiscal y la actividad comercial en economías en desarrollo.
Lo que ven los observadores internacionales y no perciben los locales
Los analistas de mercados en Nueva York o Londres suelen evaluar la competitividad de un país a través de su infraestructura y estabilidad macroeconómica. Sin embargo, la reciente reforma tributaria en Kenia altera esa perspectiva, al aumentar significativamente la tasa mínima de importación de un contenedor.
Para los comerciantes de Nairobi, este incremento no es un simple ajuste técnico, sino que duplica el costo de los productos básicos que venden. La medida, que se introdujo el 28 de agosto de 2026, coincidió con la difusión de un video que mostraba a la policía utilizando gas lacrimógeno contra los vendedores que bloqueaban las principales avenidas.
Esta respuesta violenta, poco habitual en otras economías desarrolladas, pone de manifiesto la desconexión entre la política fiscal y la capacidad de los pequeños empresarios para adaptarse en un entorno marcado por la alta informalidad laboral.
Cuando la presión fiscal empuja a los traders a la ruina
El aumento del impuesto ha dejado a cientos de traders sin margen de ganancia. Muchos de ellos operan con recursos limitados y dependen de la importación de mercancías a precios competitivos. Con la nueva tarifa, los costos de importación se disparan, lo que obliga a algunos a reducir precios y absorber la diferencia, generando pérdidas acumuladas que pueden llevar a la bancarrota en 2026.
Aunque no hay cifras oficiales precisas, los testimonios recopilados durante la protesta indican que la mayoría de los afectados temen no poder cumplir con sus deudas a proveedores internacionales. Esta presión crea un ciclo vicioso: menos ingresos, mayor endeudamiento y, eventualmente, el cierre de sus negocios. En el contexto latino, la situación recuerda a comerciantes que, al enfrentar cargas impositivas abruptas, terminan en quiebras que devastan comunidades enteras.

Respuesta policial: del diálogo al uso de gas lacrimógeno
Ante la manifestación de los comerciantes, la policía keniana optó por una estrategia de disuasión que incluyó el uso de gas lacrimógeno. Un video difundido por Al Jazeera el 28 de agosto muestra a los agentes disparando estos dispositivos mientras los vendedores intentaban bloquear las vías principales del centro de la ciudad.
Las autoridades justificaron la medida como necesaria para restablecer el orden y evitar bloqueos que pudieran afectar la distribución de alimentos. Sin embargo, la comunidad empresarial y varios representantes de los mercados señalaron la falta de canales de negociación previa, lo que aumentó la percepción de represión.
Este hecho destaca la escasa experiencia de diálogo institucional en situaciones de conflicto fiscal, una carencia que podría agravarse si el gobierno no establece espacios de consulta con los sectores más vulnerables.
Los traders de Nairobi, aliados inesperados de la comunidad africana
El 15 de agosto, un grupo de comerciantes que manejaban las importaciones de textiles de Etiopía y Sudán se unió al descontento en la capital. En declaraciones firmadas por el presidente de la Asociación de Importadores de Nairobi, Hassan Mwangi, se destacó que el aumento del 30 % en la tarifa mínima no solo incrementó sus costos, sino que también erosionó la competitividad de las marcas africanas en el mercado uruguayo.
Mwangi explicó que, antes de la reforma, los contenedores de 20 pies costaban alrededor de 2.400 dólares; con la nueva normativa, el precio se elevó a 3.120 dólares, un aumento que redujo sus márgenes de beneficio en un 20 %. Además, la Asociación solicitó a la comisión de comercio exterior que revisara los aranceles sobre productos textiles para evitar la pérdida de cuotas de mercado frente a la competencia china y sudamericana.
El 18 de agosto, un convoy de camiones de Mwangi llegó a la zona de la calle Kiambu, donde se estaba llevando a cabo la protesta. Los participantes, con banderas de la Asociación, exigían la derogación de la medida y la inclusión de un subsidio para pequeños importadores.
La policía, al notar la concentración, respondió con gas lacrimógeno, generando pánico entre los comerciantes que planeaban una reunión de negocios con representantes de la embajada de Etiopía. Esta decisión provocó una reacción inmediata en la comunidad africana, que instó a la diplomacia y solicitó a las autoridades que reconsideraran su estrategia de manejo de manifestaciones.
Esta movilización marca la primera vez que los traders de Nairobi, con una clientela que incluye a la diáspora latina, se unen a los movimientos de protesta en la ciudad. La alianza entre comerciantes y comunidades africanas, aunque breve, subraya la interdependencia económica y la urgencia de revisar las políticas fiscales que impactan en las cadenas de suministro globales.
El 22 de agosto, un informe interno de la oficina de comercio exterior reveló que las exportaciones de textiles africanos a Uruguay habían caído un 18 % desde el inicio de la reforma, lo que indica una pérdida directa atribuible a la nueva tarifa.
La Asociación de Importadores de Nairobi ha solicitado un análisis de impacto y un diálogo inmediato con los legisladores para evitar una crisis económica que pueda afectar a cientos de empleos en ambos continentes.
Para cerrar
En definitiva, es crucial seguir de cerca el tema del uso de gas lacrimógeno por parte de la policía en Nairobi en los próximos meses.
Preguntas frecuentes sobre el uso de gas lacrimógeno
¿Qué estrategias legales pueden emplear los traders afectados para protegerse de la bancarrota ante la nueva tarifa de importación?
Los comerciantes pueden recurrir a la figura del *pacto de suspensión de pago*, una herramienta legal que permite diferir pagos a proveedores y negociar plazos más amplios. Asimismo, pueden registrar una *petición de reestructuración de deudas* ante la corte de comercio, que les brinda un periodo de gracia y la posibilidad de renegociar condiciones de crédito con bancos locales o entidades microfinancieras.
Otra opción es solicitar la creación de un fondo de emergencia para pequeñas empresas, respaldado por agencias gubernamentales o ONGs, que provea líneas de crédito a tasa baja y sin garantías exigibles.
¿Cómo afecta la nueva normativa a las cadenas de suministro regionales y qué alternativas de logística pueden adoptar los traders?
La tarifa elevada desencadena un efecto dominó que obliga a los importadores a replantear sus rutas y proveedores. Los traders pueden optar por consolidar envíos con empresas de logística regional que ofrezcan precios competitivos, usar puertos alternativos con tasas de descarga más bajas o incluso establecer acuerdos de *cross-docking* para evitar la retención de mercancías en aduanas.
Además, la digitalización de la trazabilidad permite identificar rutas de transporte más eficientes y reducir los costos asociados a los tiempos de espera en la frontera.
¿Qué impacto social se prevé a largo plazo en las comunidades locales si la bancarrota de los traders se mantiene constante?
La pérdida sostenida de pequeños comerciantes provoca la reducción de puestos de empleo informal, lo que aumenta la informalidad laboral y la dependencia de subsidios estatales. El efecto se traduce en menor actividad económica local, disminución del flujo de divisas y deterioro de la calidad de vida.
Además, la falta de acceso a productos básicos puede impulsar la migración interna de trabajadores, generar tensiones sociales y disminuir la cohesión comunitaria, comprometiendo la estabilidad social a nivel regional.
Fuentes: Al Jazeera ES.
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