🔊 ¿Querés escuchar esta nota? Dale clic aquí
El gobierno del Reino Unido presenta su nuevo proyecto nuclear como un hito de soberanía energética. Los críticos hablan de un “monstruo” imposible de construir, y desde ya se alerta sobre los problemas financieros que podría traer.
38.000 millones de libras esterlinas de inversión y seis millones de hogares alimentados con electricidad nuclear durante sesenta años. Así se presenta Sizewell C, la central que Downing Street describe como un motor de energía limpia y empleo en Reino Unido. Sus detractores, en cambio, la ven como un pozo financiero y el último intento de dar vida a un diseño nuclear tan complejo que en Francia ya lo llaman “el monstruo”.
El objetivo del gobierno británico es duplicar la capacidad nuclear del país hacia 2050 y garantizar un suministro estable de energía baja en carbono. Sizewell C, con dos reactores de tipo EPR (Reactor Presurizado Europeo), es la pieza clave de esa estrategia.
De acuerdo con la BBC, el proyecto es el sucesor de Hinkley Point C, en Somerset, que acumula una década de retrasos y un coste desbocado: más de 18.000 millones de libras previstos en 2010 a unos 46.000 millones hoy.
La ministra Rachel Reeves declaró a The Guardian que la inversión es “un poderoso respaldo al Reino Unido como el mejor lugar para hacer negocios y como centro global de la energía nuclear”. En cambio, Henri Proglio, exdirector de la eléctrica francesa EDF (desarrolladora del proyecto), aseguró al Financial Times que el diseño del reactor es “aterrador” y “casi imposible de construir”.
Proglio también lo describe como “una máquina con más varillas de refuerzo que hormigón”. Otro ingeniero, también citado en el FT, habló de un “error colosal”. Y Greenpeace advirtió a la BBC que esta vez serán los contribuyentes, no EDF, quienes paguen los inevitables sobrecostes.
Pero también hay voces moderadas. Tony Roulstone, profesor de Cambridge y exejecutivo de Rolls-Royce, declaró al FT que Sizewell podría estar listo “uno o dos años antes que Hinkley” y costar un 20 % menos. Gracias a que gran parte del diseño ya está probado y a que la cadena de suministro se consolidó en Somerset.
Las obras para el proyecto ya iniciaron
En Suffolk trabajan ya 1.700 operarios en las obras preliminares, según el Financial Times. La primera de ellas: un muro perimetral de 55 metros de profundidad y 3 kilómetros de longitud para drenar la marisma antes de colocar los cimientos.
Además, se evitarán errores de Hinkley. Esta vez las estructuras de hormigón se prefabricarán en talleres y no en la obra, lo que debería acelerar los plazos.
Los EPR son reactores nucleares de Generación III+, fruto de la colaboración franco-alemana entre EDF y Siemens. Según World Nuclear Association, están diseñados para ofrecer una potencia eléctrica neta de entre 1.600 y 1.650 MW, aunque pueden llegar a 1.770 MW.
Además, incorporan avanzadas medidas de seguridad: doble contención, cuatro sistemas de enfriamiento independientes, un core catcher para atrapar el núcleo en caso de fusión, y capacidad estructural para resistir impactos y terremotos, además de generadores diésel y baterías de respaldo que garantizan la operatividad ante fallos múltiples.

El coste de la central supera ya el doble de las primeras estimaciones, según BBC. La mayor parte (36.600 millones) se cubrirá con deuda pública a través del Fondo Nacional de Riqueza. Mientras que la financiación queda repartida entre el Estado (el mayor accionista con 44,9%), seguido de La Caisse canadiense (20%), Centrica (15%), EDF (12,5%) y Amber Infrastructure (7,6%).
La gran novedad es el modelo de “base de activos regulada” (RAB) en el que los hogares empezarán a pagar £1 al mes en sus facturas eléctricas durante al menos una década, explicó Julia Pyke a la BBC. Este esquema protege sobre todo a los inversores, como recordaba Nils Pratley en The Guardian, Centrica asegura retornos de más del 10% incluso si los costes alcanzan los 47.700 millones de libras; cualquier exceso lo asumirán los contribuyentes.
Unido: Un proyecto que reflejó el dilema energético de toda Europa
Sizewell C se convirtió en un caso de estudio representativo del dilema que enfrentaban múltiples países europeos entre la necesidad urgente de descarbonizar sus matrices energéticas y los costos desbordados que históricamente habían caracterizado a los grandes proyectos nucleares de nueva generación, un patrón que ya se había observado tanto en el propio Hinkley Point C británico como en proyectos similares desarrollados en Finlandia y Francia durante la última década.
El esquema de financiamiento mediante la llamada «base de activos regulada», que trasladaba parte del riesgo financiero directamente a los consumidores a través de sus facturas eléctricas, generó un intenso debate político en el Reino Unido sobre la equidad de este modelo, especialmente en un contexto de crisis del costo de vida donde los hogares británicos ya enfrentaban presión financiera considerable por el encarecimiento generalizado de servicios esenciales como la energía y la vivienda.
En resumen, todo indica que Reino Unido construye una seguirá siendo tema de conversación en los próximos días.
El tema de Reino Unido construye una continúa generando repercusión entre los lectores y especialistas del sector.
Distintos analistas coinciden en que Reino Unido construye una marcará la agenda informativa de esta semana.
Comunidad Chusmera (0)
Nadie ha hablado aún... ¡Sé el primero en compartir tus ideales!








✨ ¡Habla con nosotros! Comparte tus ideales