Cuando un equipo llega a la cancha cargando una generación dorada que nunca ganó nada, eso se llama tragedia futbolística, y la selección bélgica 2026 es el ejemplo más claro que tiene Europa hoy. Hazard, De Bruyne, Lukaku: nombres que hicieron soñar a medio mundo y que ahora son sombras largas sobre un proyecto que intenta reinventarse. La pregunta es si Bélgica puede sacarse ese peso de encima antes de que el Mundial de 2026 los deje afuera en fase de grupos.
La Generación Dorada que se oxidó en el banco
Mirá, hay equipos que juegan una final y pierden. Bélgica ni eso: llegó al tercer puesto en Rusia 2018 y se quedó ahí, mirando cómo los demás levantaban copas. Eso fue lo más cerca que estuvo la llamada ‘mejor generación de su historia’ de ganar algo serio, y fue hace siete años.
De Bruyne hoy tiene 33 años y las rodillas le pasan factura. Lukaku anda dando tumbos por clubes de media tabla europea buscando minutos. Eden Hazard ya se retiró del fútbol profesional en 2023 sin haber cumplido ni la mitad de lo que prometía. Eso no es mala suerte, eso es una era que se cerró con el portazo más ruidoso del fútbol continental.
Los números no mienten: lo que dejó la era dorada y lo que viene
Hablemos de datos porque los datos no te van a mentir como te miente el hincha belga optimista. Bélgica estuvo rankeada número 1 en el mundo por la FIFA durante 1.493 días seguidos, entre 2015 y 2022. Eso es un récord histórico. Y en ese tiempo ganó exactamente cero títulos internacionales mayores.
En la UEFA Nations League 2024-25, Bélgica quedó en la Liga A pero con un rendimiento irregular, perdiendo puntos ante equipos que antes ni los miraba. La Federación Belga de Fútbol tiene un presupuesto de desarrollo juvenil que ronda los 40 millones de euros anuales, y los frutos de esa inversión recién empiezan a verse con jugadores como Lois Openda, que a sus 24 años explota en el RB Leipzig con más de 20 goles por temporada, y Amadou Onana, el mediocampista que ya es titular en Aston Villa. Según datos de Transfermarkt, el valor actual del plantel belga ronda los 650 millones de euros, muy por debajo del pico de 1.000 millones que tenía la generación anterior. La transición tiene costo, y ese costo se mide en euros y en resultados. Para más análisis del fútbol europeo y sus números, pasate por nuestra sección de deportes en El Chusmero. Te puede interesar: La selección Italia 2026 cambió las reglas del juego sin avisar.
El ángulo europeo: cómo ven a Bélgica desde adentro del Viejo Continente
En Europa, Bélgica dejó de ser el equipo al que le tenían miedo para convertirse en el equipo al que le tienen lástima, que es mucho peor. Los medios ingleses, franceses y españoles coinciden en algo: Bélgica tiene talento joven real, pero le falta el pegamento, ese liderazgo de camarín que antes ponía De Bruyne aunque estuviera al 60% físico.
El técnico Domenico Tedesco, que asumió en 2023, está intentando construir algo desde cero con una mezcla rara de veteranos en retirada y pibes que todavía no terminan de afianzarse. La prensa belga, como recoge BBC Mundo en su cobertura deportiva, habla de una transición dolorosa pero necesaria. El problema es que los tiempos del fútbol no esperan procesos: el Mundial 2026 llega igual, con o sin proceso terminado. Y en Europa ya hay cinco o seis selecciones que van a llegar mejor paradas que los belgas a ese torneo. También leíste: ¿Qué está pasando realmente con la selección Portugal 2026?.
¿Hay vida después de Hazard? La apuesta belga para 2026
Ta, seamos justos: no todo es catástrofe. Lois Openda es una bestia en velocidad y definición, y representa exactamente el perfil de delantero moderno que Bélgica necesitaba para reemplazar a un Lukaku que ya no es el mismo. Amadou Onana en el medio da una presencia física que antes no tenían. Y Johan Bakayoko en la banda derecha tiene destellos que hacen acordar a los mejores años del fútbol belga.
El proyecto 2026 existe, tiene nombres y tiene potencial. Lo que no tiene todavía es jerarquía probada en torneos grandes, y eso es lo que se compra solo jugando y ganando, no entrenando. Si De Bruyne llega en forma al Mundial —y es un ‘si’ enorme dado su historial de lesiones—, Bélgica puede ser peligrosa en fase de grupos. Sin él, dependen de que los jóvenes maduren más rápido de lo que el fútbol normalmente permite. Para ver cómo otros equipos europeos encaran esta misma transición generacional, no te pierdas los análisis en El Chusmero deportes.
La selección bélgica 2026 llega al Mundial más importante de la historia reciente —porque va a ser en tres países y con 48 equipos— sin saber bien quién es. No es la Generación Dorada, eso ya fue. Pero tampoco es el equipo nuevo que mete miedo. Es algo en el medio, un equipo que puede ganarle a cualquiera un día y perder con cualquiera al día siguiente. ¿Vale la pena seguirlos? Sí, porque el talento está. ¿Vale la pena apostar por ellos? Mirá, hacete cargo. En El Chusmero lo decimos como es. Sin filtros, sin miedo.
📰 Fuentes: BBC Mundo, BBC Mundo, BBC Mundo.
