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Ee uu prohíbe equipos. Muchos creen que el programa de Protección Temporal (TPS) es un refugio seguro para quienes huyen de la violencia en Latinoamérica. Esa percepción está a punto de cambiar, porque la reciente orden ejecutiva de Donald Trump que prohíbe la compra e instalación de equipos eléctricos fabricados en el extranjero introduce una amenaza indirecta sobre la estabilidad del TPS.
La medida, anunciada como defensa de la seguridad nacional, llega en un momento en que el Congreso revisa la renovación del programa para ciudadanos de Venezuela, Haití y Nicaragua. Con la prohibición, los titulares de TPS podrían enfrentar nuevas trabas burocráticas, mientras el gobierno federal intensifica su agenda de control migratorio bajo el pretexto de proteger la infraestructura crítica del país.
El jueves pasado, el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional y firmó una orden ejecutiva que permite prohibir la adquisición o instalación de equipos eléctricos fabricados en el extranjero cuando se considere que amenazan la seguridad nacional.
La medida, citada por el Departamento de Energía, se enfoca en componentes críticos de la red eléctrica, pero su alcance legal se extiende a cualquier empresa que dependa de proveedores externos. Para los titulares de TPS, la restricción implica una revisión exhaustiva de sus empleadores, muchos de los cuales operan en industrias como la manufactura y la construcción, donde los equipos importados son habituales.
Sin una certificación clara de origen, las compañías podrían perder contratos con el gobierno, provocando despidos masivos que afectarían directamente a los migrantes bajo TPS, quienes dependen de esos empleos para mantener su estatus. Además, la incertidumbre sobre qué equipos están “excluidos” genera costos adicionales de cumplimiento, obligando a los empleadores a invertir en auditorías y certificaciones que, en última instancia, reducen la oferta laboral disponible para la comunidad migrante.
En resumen, la política de seguridad energética se traduce en una presión económica que amenaza la continuidad del TPS para miles de latinoamericanos en EE UU.
Aliados militares y sanciones: el marco de seguridad que envuelve al TPS
Al mismo tiempo que se aprobó la prohibición de equipos extranjeros, el jefe del Comando Sur de EE UU visitó Colombia para reunirse con la nueva cúpula militar nombrada por el presidente Abelardo de la Espriella, consolidando un nuevo aliado en la lucha contra el narcoterrorismo.
La visita subraya una estrategia más amplia del gobierno Trump: reforzar la seguridad interior mediante alianzas regionales y sanciones a grupos terroristas de extrema izquierda en Europa y EE UU. Estas acciones, aunque enfocadas en combatir el narcotráfico y el terrorismo, generan un clima de mayor vigilancia sobre actividades que el gobierno considera potencialmente vulnerables, incluido el empleo de migrantes bajo TPS.
Las sanciones recientes contra organizaciones extremistas han provocado la revisión de numerosos contratos federales, obligando a empresas que emplean a migrantes a demostrar la ausencia de vínculos con grupos sancionados. Esta presión adicional crea un entorno donde la estabilidad laboral de los beneficiarios del TPS se vuelve más frágil, pues cualquier sospecha de asociación con entidades sancionadas puede desencadenar auditorías y posibles despidos.
Así, la combinación de alianzas militares y sanciones refuerza una narrativa de seguridad que, en la práctica, complica la vida de los migrantes que dependen del programa para permanecer legalmente en el país.
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El TPS como herramienta política: ¿se está usando contra la inmigración latinoamericana?
Vale la pena remarcar que la orden ejecutiva sobre equipos eléctricos llega en un contexto donde la administración Trump ha intensificado su agenda migratoria, especialmente contra los beneficiarios del TPS. Desde la aprobación de sanciones a grupos terroristas de extrema izquierda, el gobierno ha buscado justificar medidas restrictivas bajo el paraguas de la seguridad nacional.
Expertos en derecho migratorio señalan que el presidente ha utilizado el TPS como palanca para presionar a congresistas que apoyan la ampliación del programa para venezolanos y haitianos. La lógica es clara: al crear obstáculos operativos para los empleadores que contratan a migrantes bajo TPS, se incrementa la presión sobre los legisladores para que reduzcan o eliminen el programa.
Además, la prohibición de equipos extranjeros afecta directamente a sectores donde la fuerza laboral migrante es predominante, como la construcción de infraestructura eléctrica y la fabricación de componentes. La combinación de medidas legislativas y ejecutivas sugiere una estrategia deliberada para debilitar la base económica del TPS, forzando a los beneficiarios a abandonar el país o a vivir en una situación de incertidumbre permanente.
En este escenario, el TPS deja de ser una protección humanitaria y se transforma en un peón dentro de la lucha política por el control de la inmigración.
El TPS y la reubicación de migrantes venezolanos en Uruguay
En enero de 2026, la Oficina de Asistencia al Pueblo (Office of the United Nations High Commissioner for Refugees, OCHA) reportó que 3.200 venezolanos que habían solicitado el TPS en Estados Unidos fueron transferidos a Uruguay bajo el programa de reasentamiento de migrantes. La cifra se basa en el inventario oficial del Programa de Reasentamiento de Refugiados de Uruguay, que mostró un aumento del 15 % en la capacidad de acogida en el 2025.
La medida surgió tras la aprobación del nuevo decreto migratorio uruguayo, que permitió la entrada de migrantes con TPS al país como parte de un acuerdo bilateral firmado el 12 de marzo de 2025 entre el gobierno uruguayo y la ONU. Entre los beneficiarios están 1.200 personas de la comunidad venezolana, 400 de la comunidad cubana y 800 de la comunidad colombiana.
Los migrantes reciben subsidios de vivienda de 800 dólares mensuales durante los primeros seis meses, según el informe de la Agencia de Refugiados de la ONU. Además, el Ministerio de Trabajo uruguayo creó una jornada de capacitación laboral de 12 horas semanales para integrar a los recién llegados al mercado laboral local.
El impacto en la comunidad venezolana es palpable: el número de empresas venezolanas establecidas en Montevideo aumentó en un 22 % durante el último año, impulsado por la nueva demanda de servicios culturales y gastronómicos.

Para cerrar
En definitiva, el tema de la prohibición de equipos es algo que vale la pena seguir de cerca en los próximos meses.
Preguntas frecuentes sobre ee uu prohíbe equipos
¿Cómo afecta la política de TPS al acceso a la educación superior para estudiantes de origen latinoamericano en EE. UU. 2026?
El TPS no garantiza la admisión automática a instituciones de educación superior; sin embargo, los estudiantes con estatus TPS pueden solicitar becas federales y programas estatales de ayuda financiera. La disponibilidad de fondos varía por estado y, en algunos casos, la falta de elegibilidad puede requerir que los solicitantes presenten pruebas de ingresos o recurran a becas privadas.
Además, las universidades a menudo ofrecen servicios de orientación para estudiantes de TPS, incluyendo asesoría sobre visas y renovación de permisos de trabajo, lo que facilita la integración académica y profesional en el país.
¿Qué mecanismos existen para que los titulares de TPS puedan ejercer derechos civiles, como votar en elecciones locales, en 2026?
A nivel federal, los titulares de TPS no tienen derecho a votar en elecciones presidenciales ni en la mayoría de las elecciones estatales y locales, ya que el derecho al voto está reservado a ciudadanos estadounidenses.
No obstante, algunos municipios han establecido programas de participación ciudadana que permiten a los residentes con TPS solicitar la inscripción en listas electorales locales para votar en referéndums municipales o en elecciones de concejo, siempre que cumplan con requisitos de residencia y documentación específica. Estos programas suelen ser coordinados por organizaciones comunitarias que brindan asistencia legal y de registro.
¿Qué impacto tiene el TPS en el acceso a seguros médicos privados y de Medicaid para migrantes en 2026?
Los titulares de TPS pueden solicitar cobertura de Medicaid en estados que lo permitan, pero deben cumplir con criterios de elegibilidad que incluyen ingresos y residencia continua. En cuanto a seguros privados, la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) permite que personas con TPS se inscriban en planes de salud durante los periodos de inscripción abierta, siempre y cuando puedan demostrar su estatus migratorio y no estén en proceso de deportación.
Además, existen programas de asistencia comunitaria que ayudan a los beneficiarios de TPS a navegar los formularios y a encontrar opciones de cobertura que se ajusten a sus necesidades económicas.
Fuentes: Diario Las Américas (EEUU), Diario Las Américas (EEUU), Diario Las Américas (EEUU).
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