
Europa ha reaccionado a las alarmas de expertos en el sector automotriz y ha cedido a dejar de presionar al sector de autos a combustión, para así permitir que estos sigan siendo comercializados aun después del 2035. Alemania, potencia mundial en este sector, ha encabezado la presión ante el bloque.
Los autos eléctricos avanzan, pero los de combustión todavía se niegan a irse
El sector automotriz, un segmento clave de la economía de la Unión Europea (generando el 8% del valor añadido manufacturero y empleando a 13,8 millones de personas (directa e indirectamente), ha recibido lo que podría considerarse un «regalo de Navidad» después de que la UE se abra a permitir motores de combustión más allá del año 2035.

Las alarmas encendidas por las grandes marcas europeas están provocando un cambio de postura y parece que Bruselas está dispuesta a ceder ante la presión de Alemania, y así confirmó el comisario de Transporte, Apostolos Tzitzikostas, en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt, en el que dice estar «abierto a todas las tecnologías«.
Esto llega después de que el canciller germano, Friedrich Merz, pidiera a la Comisión que tuviera en cuenta los motores de combustible «altamente eficientes» en su revisión. «Esa carta tuvo buena acogida», asumió el comisario.
Aunque técnicamente se permitiría seguir aprobando motores de combustión más allá de 2035, solo podrían operar con carburantes considerados ‘limpios’, cuya disponibilidad y precio siguen siendo inciertos.
Este escenario, si bien permitiría salvaguardar los objetivos climáticos, pondría en entredicho el propósito de Merz de reactivar la industria automovilística europea: desarrollar motores avanzados a un coste elevado podría resultar inútil si los consumidores se ven disuadidos por la escasez o el alto coste de los combustibles necesarios para hacerlos funcionar.
La revisión forma parte del nuevo ‘paquete automovilístico’ de la UE, cuya presentación prevista para el 10 de diciembre podría retrasarse unas semanas. Aunque se mantiene el objetivo de descarbonización para 2050, se busca proteger la competitividad de la industria automovilística europea ante el lento avance del coche eléctrico y tensiones geopolíticas.

No obstante, este anuncio no significa el fin de la electrificación en Europa, sino la apertura de un abanico más amplio de opciones. La Comisión seguirá impulsando el coche eléctrico, pero ahora reconoce que los motores de combustión, alimentados por combustibles alternativos, deben jugar un papel durante la transición. Se abre así una nueva etapa en la política energética europea.
