
Después de semanas agitadas, China ha logrado llegar a un consenso que les ha permitido reanudar sus relaciones comerciales con los Estados Unidos de Norteamerica, dejando así de un lado la batalla de aranceles que ambos estaban colocándose.
Las dos mayores potencias globales pausan su guerra comercial
El día de hoy China anunció que suspenderá durante un año las “tasas portuarias especiales” a los buques estadounidenses “simultáneamente” con la pausa de Washington en los aranceles dirigidos a los buques chinos, a medida que se consolida una frágil tregua comercial entre las superpotencias.

Estados Unidos y China han estado inmersos durante meses en una volátil guerra comercial y arancelaria, pero acordaron dar marcha atrás en algunas medidas punitivas después de que los presidentes Xi Jinping y Donald Trump se reunieran en Corea del Sur el mes pasado.
En un momento dado, los aranceles de ambas partes alcanzaron niveles prohibitivos de tres dígitos, lo que obstaculizó el comercio entre las dos economías más grandes del mundo y paralizó las cadenas de suministro globales.
La suspensión de las tasas portuarias, que se aplicaban a los buques operados o construidos en Estados Unidos que visitaban puertos chinos, comenzó a las 13:01 (05:01 GMT) del lunes, según un comunicado del Ministerio de Transporte.
Pekín también anunció por separado que suspendería las sanciones contra las filiales estadounidenses de Hanwha Ocean, uno de los mayores astilleros de Corea del Sur.
La suspensión, que se extenderá durante un año, de las medidas contra Hanwha a partir del 10 de noviembre, está relacionada con la decisión de Estados Unidos de suspender los aranceles portuarios que aplicaba a los buques construidos y operados por empresas chinas, según informó el Ministerio de Comercio de China en un comunicado en línea.
“En vista de esta suspensión (por parte de Estados Unidos)… China ha decidido suspender las medidas pertinentes” durante un año, según se indicó.

En octubre, China impuso sanciones a cinco filiales estadounidenses de Hanwha, acusándolas de apoyar una investigación del gobierno estadounidense en virtud de la “Sección 301” que consideraba irrazonable el dominio de Pekín sobre la industria de la construcción naval.
