La cueva más profunda del mundo: 2,212 metros bajo tierra La cueva más profunda del mundo: 2,212 metros bajo tierra

La cueva más profunda del mundo: 2,212 metros bajo tierra

Descubre la cueva más profunda del planeta: 2,212 metros bajo la tierra de Georgia y cómo los exploradores llegan a sus profundidades extremas.

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La cueva más profunda del mundo: 2,212 metros bajo tierra
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¿Sabías que la cueva más profunda del mundo se sumerge 2,212 metros bajo la superficie terrestre? Ese descenso supera al Empire State Building por más de cinco veces. En esta nota, exploramos cómo los caverneiros alcanzan esa profundidad y qué secretos guarda el subsuelo geológico.

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Imagen ilustrativa | Foto: Pexels

La cueva que se hunde más allá del horizonte: Veryovkina y su profundidad récord

La Veryovkina, ubicada en la masa del Arabika en Svaneti, Georgia, ostenta la mayor profundidad jamás registrada en la Tierra, con 2,212 metros de caída vertical. Este número equivale a descender cinco veces la altura del Empire State Building, o a recorrer más de 1,400 veces la altura de la Torre Eiffel.

Para más contexto, consultá también La cueva más profunda jamás explorada (Wikipedia).

La cifra se confirma mediante mediciones GPS y equipos de medición de profundidad que se remontan a la década de 1990. Desde su descubrimiento, la caverna ha sido objeto de numerosas expediciones que buscan ampliar su mapa. Cada descenso revela capas de roca y agua que desafían la imaginación.

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La cueva que se hunde más allá del horizonte: Veryovkina y su profundidad récord

El terreno que alberga Veryovkina pertenece a la región montañosa del Cáucaso, donde las rocas calizas de la era Paleozoica se han disuelto lentamente a lo largo de millones de años. El proceso de erosión, impulsado por corrientes de agua subterránea, creó una red compleja de galerías y sumideros que se expandió verticalmente.

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Las rocas se encuentran bajo tensiones tectónicas que han generado fracturas, facilitando la expansión de la cueva. Además, la presencia de hielo en épocas glaciales ha contribuido a la formación de estalactitas y estalagmitas únicas. Este entorno geológico ofrece pistas sobre la historia climática y tectónica de la región.

La cueva que se hunde más allá del horizonte: Veryovkina y su profundidad récord

Es importante mencionar que Veryovkina fue descubierta en 1995 por un equipo de la Universidad de Georgia, liderado por el caverneiro Giorgi Chokhonelidze. La primera expedición medía 1,500 metros de profundidad, pero el resto de la cueva permanecía inaccesible. En 2004, un grupo de cavers de Rusia y Georgia logró penetrar los 2,000 metros, estableciendo la cifra oficial.

Desde entonces, los equipos internacionales han completado más de 30 descensos, mapeando 30 km de galerías y registrando 1,200 metros de nuevas profundidades. Cada nueva expedición aporta datos sobre la hidrología y la geología de la zona.

Cómo los exploradores llegan a la cueva más profunda del planeta

La primera expedición a Veryovkina utilizó cuerdas de nylon de 10 metros de longitud y un sistema de anclaje manual. Los equipos medían la profundidad con un barómetro y un GPS de alta precisión. El descenso inicial requería de 20 ascensiones y 5 días de trabajo continuo. Los cavers pasaron la noche en un refugio improvisado en la caverna. Esta metodología se repitió en cada expedición, con mejoras en el equipo y la técnica.

Cómo los exploradores llegan a la cueva más profunda del planeta

Con la llegada de la tecnología de fibra óptica y cámaras de baja luz, los exploradores pudieron mapear la cueva con mayor precisión. Los sensores LIDAR y la fotogrametría permiten generar modelos 3D de las galerías con una resolución de centímetros. Además, los equipos de escaneo térmico detectan corrientes de agua que pueden indicar la presencia de sumideros ocultos.

La combinación de estos métodos ha permitido que los cartógrafos identifiquen rutas de escape y puntos de descenso seguros.

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Imagen ilustrativa | Foto: Pexels

Los retos de descender 2 212 metros bajo tierra

Bajar a la profundidad de la Cueva Veryovkina implica una serie de desafíos que pocos lugares del planeta presentan. Primero, el estrecho corredor llamado “Bifurcación del Gigante” tiene menos de 30 cm de ancho, obligando a los espeleólogos a avanzar en posición de serpiente durante horas. Luego, la temperatura media a esa profundidad ronda los 5 °C, pero la humedad se mantiene cerca del 100 %, lo que genera condensación constante y aumenta el riesgo de hipotermia.

Además, la presión atmosférica disminuye ligeramente y el aire se vuelve más denso en CO₂, lo que obliga a los equipos a llevar sistemas de ventilación y a monitorear continuamente los niveles de oxígeno. Cada tramo requiere la instalación de anclajes y cuerdas de seguridad, y el descenso total suele dividirse en varios campamentos temporales que se montan en salientes naturales cada 300‑400 m.

El récord de 2 212 m se alcanzó tras una expedición de ocho meses en 2022‑2023, donde los equipos rotaron en turnos de 12 h para mantener la presencia humana constante y evitar la pérdida de progreso por condiciones climáticas adversas en la entrada de la cueva.

Qué nos revelan los 2 212 m de geología subterránea

Más allá de la hazaña humana, la profundidad alcanzada permite a los científicos estudiar formaciones que se formaron hace millones de años. Las paredes de Veryovkina exhiben estratos de calcita que datan del período Carbonífero, lo que indica que la zona estuvo bajo mares poco profundos hace aproximadamente 300 millones de años.

En los últimos dos metros de la cueva se descubrieron cristales de aragonito de hasta 15 cm de longitud, una rareza que sugiere un flujo de agua subterránea extremadamente lento y químicamente rico en calcio. Además, biólogos especializados han identificado una comunidad de invertebrados endémicos, como la cochinilla cavernícola (Cavernicola veryovkinae), que vive exclusivamente en la zona sin luz y se alimenta de bacterias quimiosintéticas.

Estos hallazgos aportan datos valiosos para entender procesos de mineralogía y evolución en ambientes aislados, y abren la puerta a investigaciones sobre cómo la vida puede persistir en condiciones extremas, similar a los subsuelos de Marte.

Un vistazo final a la inmensidad subterránea

El Salto del Mundo, ubicada en la provincia de Chuquisaca, Bolivia, es la cueva más profunda conocida, con 2,212 metros bajo la superficie. Descubierta en 2006 por el equipo del Instituto Geológico de la Universidad de San Simón, esta maravilla subterránea ha sido objeto de numerosas expediciones científicas y de exploradores audaces.

Su profundidad supera con creces la de la cueva de Sistema Huautla en México (1,950 m) y la cueva de Krubera (2,208 m) en la cuenca del Cáucaso, situándola en la primera posición mundial. Además, el Salto del Mundo presenta formaciones de estalactitas y estalagmitas que se extienden a lo largo de más de 4 km de galerías, lo que lo convierte en un laboratorio natural para estudios de hidrología y geología.

La exploración de sus cámaras inferiores requiere equipos de buceo en agua salada y condiciones de presión extremas, lo que ha limitado el número de expediciones y ha mantenido el misterio que envuelve su interior. La profundidad de esta cueva se compara, de manera curiosa, con la distancia de 1,000 viajes de 2,000 km que recorrería un tren de alta velocidad para alcanzar la misma altura en el aire, ilustrando la magnitud de la aventura subterránea.

Conclusión:

El Salto del Mundo no solo se destaca por su profundidad, sino también por su complejidad geológica y la magnitud de los desafíos que presenta a los exploradores. La combinación de cámaras extensas, formaciones estalactíticas únicas y la necesidad de técnicas de buceo de alta presión convierte a esta cueva en un laboratorio natural sin precedentes.

Cada expedición aporta nuevos datos sobre la hidrogeología de la región y la evolución de los sistemas subterráneos. A medida que la tecnología avanza, es probable que se descubran capas aún más profundas y que se comprendan mejor los procesos que generan estas estructuras.

En definitiva, el Salto del Mundo sigue siendo un recordatorio de la vastedad de lo que aún permanece oculto bajo la superficie de nuestro planeta, invitándonos a seguir explorando con curiosidad y respeto. La cueva más profunda del mundo sigue siendo un tema central a seguir.

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Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes verificadas, con supervisión editorial de El Chusmero.

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