Donald Trump amenaza duramente a la BBC Donald Trump amenaza duramente a la BBC

Donald Trump amenaza duramente a la BBC

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con demandar a la BBC tras confirmarse que la cadena de noticias manipuló un video de uno de sus discursos con el fin de crear falsas noticias en su contra.

Trump VS la BBC

El magnate norteamericano ha amenazado al gigante audiovisual británico BBC con una demanda por difamación, acompañada de un reclamo de mil millones de dólares por daños y perjuicios. Trump pretende responder al escándalo en torno a un montaje realizado por la BBC de uno de sus discursos.

Emitido en noviembre de 2024, el reportaje da a entender que el multimillonario incitó abiertamente a sus seguidores a la violencia durante los disturbios del Capitolio en 2021.

El escándalo ya ha provocado la dimisión del director general de la BBC, Tim Davie, y de la directora de información del grupo, Deborah Turness. El presidente de la cadena pública británica se disculpó por un “grave error de juicio” en una larga entrevista el lunes 10 de noviembre, en la que volvió sobre el controvertido montaje, elaborado a partir de dos discursos diferentes de Donald Trump.

El presidente estadounidense pasa ahora a la ofensiva. En una carta, sus abogados dan a la BBC (British Broadcasting Corporation) hasta la noche del viernes 15 de noviembre para que acceda a sus demandas, de lo contrario reclamará al servicio público británico mil millones de dólares.

Sus tres exigencias son: la retirada del documental, una disculpa inmediata por las declaraciones “falsas, difamatorias, despectivas y engañosas” que se le atribuyen, y una compensación “adecuada”, según informa nuestra corresponsal en Londres, Émeline Vin. Donald Trump afirma haber sufrido “importantes daños financieros y de reputación”.

La amenaza de una demanda en territorio británico parece bastante remota, ya que el documental se emitió hace más de un año. Pero la Casa Blanca podría decidir iniciar acciones legales en Estados Unidos si consigue demostrar que el programa fue accesible allí.

El presidente estadounidense, en guerra abierta contra parte de la prensa, ha multiplicado las amenazas y las acciones legales contra medios de comunicación estadounidenses. Algunos han aceptado pagarle millones de dólares para que retire sus denuncias.

A raíz de lo ocurrido, la prensa británica conservadora ha llevado a cabo una campaña ofensiva contra la cadena inglesa. La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, pide abiertamente “cortar cabezas” tras las «impactantes» revelaciones. El nacionalista Nigel Farage, cercano a Trump, defiende recortes para la BBC: aboga por un reenfoque en el entretenimiento y los deportes, con un servicio por suscripción, transformando la BBC en una especie de Netflix del servicio público.

Sin embargo, el Gobierno laborista de Downing Street se ha mostrado categórico: no, el servicio público no es corrupto ni “institucionalmente sesgado”, como lo acusó el presidente estadounidense. El portavoz del primer ministro Keir Starmer subrayó que el Gobierno apoyaba “una BBC fuerte e independiente”.

“La BBC desempeña un papel fundamental en una era de desinformación”, añadió. No obstante, el Gobierno insta a la institución a “mantener un alto nivel de calidad” y a “corregir rápidamente sus errores”.

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