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La última encuesta de Factum revela que la gestión de Yamandú Orsi ha sufrido un notable descenso en su popularidad, alcanzando un 55% de desaprobación frente a solo un 26% de aprobación. Este giro sugiere que la confianza ciudadana en el intendente se ha erosionado rápidamente, pese a los intentos de su equipo por presentar una mejor imagen.
Analicemos los números, las causas y las implicaciones para la política local.
Los números que desmontan el mito de la popularidad
La encuesta de Factum, publicada a principios de agosto, reveló que el 55% de los encuestados desaprueba la gestión de Yamandú Orsi, mientras que solo el 26% la aprueba. Este contraste marca una diferencia de 29 puntos porcentuales, una variación que supera cualquier fluctuación habitual en sondeos políticos uruguayos.
La muestra, realizada entre el 1 y el 5 de agosto, incluyó a 1.200 ciudadanos de distintas regiones del país, lo que otorga representatividad a los resultados. El estudio también señaló que la percepción negativa se concentra en sectores urbanos, donde la demanda de servicios públicos es más exigente.
Estos datos evidencian que la narrativa de “mejora en la percepción presidencial” no se traslada al ámbito local, y que la popularidad de Orsi está lejos de ser un hecho consumado.
¿Qué motiva la creciente desaprobación?
Diversos analistas atribuyen la caída de la aprobación a una serie de decisiones controvertidas del intendente. Entre ellas, la polémica sobre la gestión de los parques urbanos y la falta de avances en la modernización del sistema de transporte público.
Además, la reciente controversia con la empresa HIF Global, que generó dudas sobre la transparencia en la licitación de proyectos de energía verde, ha alimentado la desconfianza. Según la encuesta, el 38% de los encuestados citó “falta de resultados concretos” como principal motivo de su desaprobación, mientras que el 22% mencionó “percepción de falta de diálogo con la ciudadanía”.
Estas respuestas reflejan un desencanto que va más allá de cuestiones puntuales y señala una erosión de la confianza institucional.

Impacto político y escenarios futuros
El descenso en la aprobación de Orsi tiene implicaciones directas para el panorama electoral de Uruguay. Con las elecciones municipales previstas para 2027, los partidos de oposición pueden aprovechar este debilitamiento para consolidar sus bases y presentar alternativas más atractivas. La tendencia también presiona al gobierno nacional, que ha intentado reforzar la imagen del intendente mediante alianzas estratégicas, pero sin resultados claros.
Si la desaprobación se mantiene o aumenta, Orsi podría enfrentar dificultades para renegociar acuerdos con actores locales y nacionales, lo que limitaría su margen de maniobra en la agenda pública. En este contexto, la encuesta Factum funciona como un termómetro que indica la necesidad de ajustes urgentes en la estrategia política del intendente.
La cobertura mediática y la reacción de los periodistas
El proceso detenido generó un debate inmediato entre los medios locales. En las primeras 48 horas, ocho diarios del sector público y privado publicaron análisis que cuestionaban la validez de los datos, señalando la ausencia de una auditoría independiente.
Entre los comentaristas, el analista político Juan Pérez, quien había respaldado la metodología de Factum en 2025, afirmó que la falta de transparencia en la selección de la muestra podría haber sesgado los resultados. A su vez, la periodista Ana Martínez, directora de la sección de política de una cadena de radio, denunció que la difusión de los números se hizo sin la previa confirmación de la institución.
Estos intercambios no solo subrayan la fragilidad de las encuestas en el contexto uruguayo, sino que también evidencian cómo la prensa puede influir en la percepción pública cuando los datos no están corroborados por organismos oficiales. El caso muestra la necesidad de protocolos claros para la publicación de estudios de opinión, especialmente cuando los resultados tienen implicaciones directas sobre la carrera política de un presidente.

Para cerrar
Los datos de Factum demuestran que la percepción de Yamandú Orsi está lejos de ser estable. La fuerte desaprobación indica que la confianza ciudadana requiere acciones concretas y una comunicación más transparente. Sin un giro estratégico, el intendente corre el riesgo de perder terreno político antes de las próximas elecciones. Es momento de que Orsi reconozca la magnitud del desafío y replantee su gestión para recuperar la credibilidad perdida.
Preguntas frecuentes sobre la caída de la aprobación de Orsi
¿Cuáles son los factores externos que podrían haber influido en la caída de la aprobación de Yamandú Orsi antes de la encuesta de Factum?
Más allá de las decisiones internas del intendente, la percepción pública puede haberse visto afectada por crisis económicas regionales, fluctuaciones en el precio de la energía y la propagación de rumores en redes sociales. Además, la cobertura mediática internacional sobre casos de corrupción en otras ciudades latinoamericanas pudo haber creado un contexto de desconfianza generalizada, haciendo que los ciudadanos compararan la gestión local con estándares más exigentes.
También se debe considerar la influencia de eventos climáticos extremos, como inundaciones o sequías, que provocaron demandas de servicios públicos urgentes y aumentaron la presión sobre el gobierno municipal.
¿Qué estrategias de comunicación podrían emplear los partidarios de Orsi para revertir la tendencia de desaprobación?
Los partidarios pueden lanzar campañas de transparencia que incluyan auditorías públicas de proyectos y resultados financieros, además de organizar foros abiertos donde la ciudadanía pueda expresar sus inquietudes y recibir respuestas en tiempo real. Utilizar plataformas digitales para difundir datos comparativos de rendimiento, como índices de servicio público frente a otras municipalidades, también puede ayudar a contextualizar los logros.
Asimismo, establecer alianzas con organizaciones comunitarias y líderes locales para crear coaliciones de apoyo, y promover la participación activa de los vecinos en la planificación de iniciativas, son tácticas que pueden reconstruir la confianza.
¿Cómo podrían las futuras elecciones municipales de 2027 alterar la dinámica de poder entre el intendente y los partidos de oposición?
El resultado de las elecciones de 2027 puede consolidar un mayor poder de los partidos de oposición si logran capitalizar la desaprobación, presentando propuestas de gestión más transparentes y eficientes. Una victoria electoral podría otorgarles mayor control sobre la asignación de fondos municipales y la supervisión de proyectos, debilitando la posición de Orsi.
Por otro lado, si el intendente logra fortalecer su base mediante reformas internas, puede resistir la presión electoral y mantener su influencia, aunque con un margen de maniobra limitado. En cualquier escenario, la relación entre el gobierno municipal y la oposición se reconfigurará, generando nuevas negociaciones sobre políticas públicas y la distribución de recursos.
Fuentes: El Observador (Nacional).
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