
En Europa no piensan como Donald Trump y eso lo sabemos en ambos hemisferios. Pero lo que nunca habríamos imaginado es que diplomáticos del viejo continente expresaran públicamente su distanciamiento con el presidente de los Estados Unidos, quien ha tomado una postura muy crítica contra la región.
Europa repudia las nuevas declaraciones de Washington
Las declaraciones que anunció el viernes el gobierno de Estados Unidos en su documento titulado Estrategia de Seguridad Nacional, en el cual anticipa el “eclipse civilizacional” de Europa, causaron indignación en el viejo continente por la violencia de sus declaraciones.

El documento resume las intenciones de Estados Unidos en el mundo: una doctrina Monroe –que data de 1823 y lleva el nombre del presidente que la promulgó, James Monroe– modificada por un “corolario Trump” que busca “restaurar la supremacía estadounidense.
Si África y Medio Oriente solo tienen pequeños segmentos en este documento, Europa es ampliamente mencionada. Y aunque ningún europeo democrático se engañaba con respecto al ocaso de los lazos privilegiados que unieron a Estados Unidos y el Viejo Continente durante casi 80 años, la violencia de las declaraciones contenidas en ese texto provocaron verdadero estupor.
La administración Trump afirma que, no solo Europa está en “declive económico”, sino que también corre el riesgo, sobre todo, de un “eclipse civilizacional”.
A través del texto se habla sobre “las actividades de la Unión Europea y otros organismos transnacionales que atentan contra la libertad política y la soberanía, las políticas migratorias que transforman el continente y generan conflictos, la censura de la libertad de expresión y la represión de la oposición política, el colapso de las tasas de natalidad y la pérdida de las identidades nacionales y la confianza en sí mismos”.
La parte europea del documento termina con las políticas esenciales a implementar para que Europa se mantenga en el camino correcto, tal como lo imagina Washington. Entre ellas: “cultivar la resistencia frente a la trayectoria actual de Europa dentro de las naciones europeas”, “animar a Europa a tomar medidas para luchar contra la sobrecapacidad mercantilista, el robo de tecnologías, el ciberespionaje y otras prácticas económicas hostiles”. O también “poner fin a la percepción de la OTAN como una alianza en perpetua expansión”.
Según el documento, “una amplia mayoría” de la opinión europea quiere la paz, pero es “la subversión de los procesos democráticos” lo que lo impide. Tales argumentos podrían justificar la imposición a Ucrania y a Europa de un plan de paz negociado directamente entre Washington y Moscú, como el de 28 puntos que se reveló a finales de noviembre.
Este panorama sombrío pintado por Estados Unidos ha provocado, sin sorpresa, un fuerte rechazo en Europa. “Ese documento es inaceptable y peligroso. La administración Trump no tiene por qué entrometerse en nuestras políticas internas”, criticó la eurodiputada y presidenta del grupo centrista Renew Europe en el Parlamento Europeo, Valérie Hayer.
Alemania reaccionó de inmediato a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul: “Berlín no necesita consejos externos sobre la libertad de expresión o la organización de sociedades libres”, afirmó.
La nueva estrategia de seguridad asume abiertamente la injerencia en la vida política europea: “‘Cultivar la resistencia a la trayectoria actual de Europa’ es la doctrina Vance llevada a su máxima expresión: moldear nuestras políticas internas en beneficio de Washington.

“Más que nunca es esencial para Europa cultivar su autonomía, defender sus decisiones soberanas y no dejar que nadie decida en su lugar”, afirmó Elizabeth Sheppard Sellam, especialista franco-estadounidense de Relaciones Internacionales.
“Creer que Europa es una potencia menor es falso: tenemos más tanques, más artillería, más fragatas y más aviones que Estados Unidos. El verdadero problema europeo no es la capacidad militar, sino la creencia de que no se puede hacer nada sin los estadounidenses”, aseguró el general Michel Yakovleff, ex subjefe de Estado Mayor del Shape (OTAN).
