
La inflación de Uruguay se encuentra en un registro de mínimos históricos acompañado de una baja del precio del dólar que ahora ha encendido las alarmas entre distintos economistas que alertan de una posible deflación que podría afectar la estabilidad fiscal del país.
La baja inflación de Uruguay también podría ser un problema
La tasa inflacionaria de Uruguay empezó a cambiar, al punto que en 2025 el IPC cerró en 3,65%, el más bajo de los últimos 24 años en el país. La cifra es inferior al objetivo del BCU (4,5%), aunque está dentro del rango de tolerancia que se fijó la autoridad monetaria (3%-6%). Y esto trae para Uruguay un problema que hasta hace una década era impensado: las autoridades y los analistas del mercado aseguran que este es un valor incómodo para el país.
En particular, hay dos problemas que en el gobierno miran con atención: la incidencia que esto puede tener en el resultado fiscal y en el mercado de trabajo.

Hay una incidencia de la caída del dólar en el país –se desvalorizó un 11% en 2025 en Uruguay. La divisa estadounidense hizo que el 30% de los rubros en el componente transable (el que tiene exposición al mercado internacional) del IPC tuvieran deflación en 2025. Es decir que, si no hay descensos adicionales del dólar, es probable que esta inflación no transable no siga en “niveles tan reducidos como los actuales”.
En cambio, más de la mitad de los rubros en el componente “no transable” –es decir, los vinculados al mercado doméstico– tuvieron subas de precios superiores al 6%.
“La inflación ‘no transable’ suele tener mayor rigidez. Aún así, la persistencia de una política monetaria restrictiva, mayor credibilidad en la meta y un cambio de ritmo en la dinámica salarial está permitiendo una gradual moderación”, señaló la consultora. De hecho, es la primera vez en casi dos décadas que este “componente más doméstico” entra dentro del rango meta establecido por las autoridades.
El ministro de Economía de Uruguay, Gabriel Oddone, dijo días atrás en una rueda de prensa que esto es algo que “preocupa” pese a que significa algo positivo para la población. “Una inflación baja está asociada a problemas de competividad y es algo que el Banco Central ha señalado que está trabajando”, expreso.
El subsecretario Martín Vallcroba, en tanto, destacó en la red social X que los avances en el país fueron “importantes” pero que “preocupan” los “incumplimientos” tanto por arriba como por debajo de la meta.
También preocupan -agregó Vallcorba- los “efectos sobre otras variables económicas”.

El economista Javier De Heado, en tanto, dijo que la pelota está en la cancha del Banco Central. “Esperemos que además de preocuparse, se ocupen. Por ejemplo, volver a intervenir en el mercado de cambios. Señalar la preocupación con acción para que no quede en eso”, expresó.
