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La inflación que ha vivido Uruguay en los últimos dos años se ha mostrado con una clara tendencia a la baja. Y diversos economistas aseguran que sea tendencia seguirá persistente y podría perforar aun más los niveles históricos de más de dos décadas.
Las expectativas de inflaciónde los agentes económicos descendieron en diciembre al 4,85% para los próximos 24 meses, perforando nuevamente el nivel mínimo histórico, de acuerdo al boletín sobre la evolución de precios que elabora mensualmente el Banco Central del Uruguay (BCU).
Si bien las proyecciones demuestran mayor cautela por parte de los empresarios y una respuesta más rápida de los analistas con respecto a los efectos de la política monetaria, la mayoría se encuentra dentro del rango meta del BCU.
En diciembre, el último promedio de expectativas de inflación continuó disminuyendo y se encuentra en mínimos históricos. De acuerdo a las últimas expectativas de analistas económicos, el porcentaje es del 4,45%, disminuyendo nuevamente en enero de este año y llegando al valor meta.
Por su parte, los mercados financieros aguardan 4,62%, para noviembre de 2027, acercándose a la meta, mientras que las empresas disminuyeron a un mínimo histórico con datos de enero con el 5%.
De acuerdo al boletín informativo del BCU, la decisión de bajar la tasa de interés en 100 puntos básicos, ubicando la política monetaria en una fase expansiva, es consistente con el objetivo de estabilidad de precios y una inflación en torno al 4,5%.
«La decisión considera un contexto internacional incierto, la caída sostenida de las expectativas a dos años y los riesgos asociados a la permanencia de la inflación dentro del rango de tolerancia», asegura el informe.
Por otro lado, destaca que el proceso desinflacionario en Uruguay no avanza a la misma velocidad en todos los sectores. «Mientras algunos rubros muestran subas de precios más moderadas, otros -como educación y salud privadas- continúan registrando aumentos más elevados. Esta heterogeneidad en incorporar las señales de la política monetaria, por parte de algunos sectores en específico, es habitual en procesos de desinflación», explica.
Uruguay: Un logro construido tras años de metas incumplidas
La convergencia de las expectativas de inflación hacia el centro del rango meta del Banco Central representó un cambio significativo respecto a buena parte de la última década, período en el que Uruguay atravesó largos tramos con una inflación persistentemente por encima de la meta oficial, obligando en varias ocasiones al propio BCU a ampliar los plazos para converger hacia sus objetivos.
Tabla de contenidos
La combinación de una política monetaria contractiva sostenida en el tiempo, un tipo de cambio relativamente estable y una demanda interna moderada permitió finalmente perforar ese piso histórico que durante años pareció inalcanzable para las autoridades económicas del país.
El desafío pendiente en servicios como salud y educación
La heterogeneidad sectorial que menciona el propio informe del BCU -con la educación y la salud privada resistiéndose a bajar el ritmo de aumentos- refleja un fenómeno habitual en los procesos de desinflación: los sectores de servicios intensivos en mano de obra calificada suelen ajustar sus precios con mayor rezago frente a las señales de política monetaria, en comparación con bienes transables cuyos precios están más atados al tipo de cambio y a la competencia internacional.
Ese desfase plantea un desafío adicional para sostener la convergencia inflacionaria en el mediano plazo, en la medida en que esos rubros de servicios pesan cada vez más en el gasto de los hogares uruguayos.
Un fenómeno que los bancos centrales de la región observaron de cerca
El caso uruguayo de una inflación perforando sus mínimos históricos fue observado con atención por otros bancos centrales de la región, que enfrentaban dilemas similares en distintos grados: cómo sostener una política monetaria lo suficientemente restrictiva para consolidar la estabilidad de precios sin generar efectos secundarios no deseados sobre la competitividad cambiaria o el empleo.
Esa tensión entre estabilidad de precios y competitividad externa se convirtió en uno de los debates macroeconómicos centrales de América Latina durante 2026, en un contexto de dólar débil a nivel global que afectaba de forma similar a varias economías de la región.
En resumen, todo indica que Inflación en Uruguay seguirá seguirá siendo tema de conversación en los próximos días.
El tema de Inflación en Uruguay seguirá continúa generando repercusión entre los lectores y especialistas del sector.
Distintos analistas coinciden en que Inflación en Uruguay seguirá marcará la agenda informativa de esta semana.
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